Esta fotografía se tomó tras la estaferia de Berrueñu,
al dejar limpio un zarru del Camín. En ella aparece un nial de Cerrica, el paxarín
más pequeño de la fauna tebergana.
No es raro ya que hace sus nidos entre la maleza y los
zarzales de los caminos o a las orillas de los ríos. Ese es el hábitat que
prefiere la más pequeña y huidiza ave de
nuestra fauna: La cerrica, conocida en castellano como Chochín común y Troglodytes
troglodytes como nombre científico.
En Teberga la población de cerricas tiene carácter
residente (no migratoria), pero en el invierno se ve incrementada con la
entrada de cerriques invernantes.
Es de pequeño tamaño,9-10,5 cm de longitud con un aspecto rechoncho y una
cabeza grande en relación a su cola que es corta. Su plumaje es pardo-rojizo.
Una característica muy peculiar y que sirve para
identificarla es que cuando se excita suele sacudir y levantar su cola formando
un ángulo de 90 grados, antes de desaparecer volando.
Su canto sorprende por su sonoridad y recuerda algo al
del canario.
Se alimenta de insectos, capturando
entre la vegetación moscas, arañas, mosquitos, etc.
El Ramu es la ofrenda que se realiza a la Virgen, y de ahí el nombre de
las canciones que se cantan, en el recorrido entre la casa y el templo, acompañada
o no por la gaita.Con innumerables letras distintas la melodía monocorde es siempre la
misma. Aquí tenemos un ejemplo recogido e interpretado por el “Grupu Muyeres”.
Lamento que el sonido no sea el mejor y haya que ponerlo al máximo para poder escucharlo.
LETRA:
Virgen del
Cébranu hermosa,
sagrada Virgen
María,
la fe mueve
nuestros pasos
el amor los
encamina.
Teberga te elige
reina,
Fresnéu(*) l´alma
t´envía;
Nuestras manos a
tus plantas
Llevan la ofrenda
sencilla.
Virgen del
Cébranu hermosa,
Sagrada Virgen
María,
Virgen de la Peña
Blanca,
Virgen de la
caldeirina.
Y este ramo que
traemos
Lo ofrecemos a
María,
Que nos libre del
demonio
Y de malas
compañías.
Virgen del
Cébranu hermosa,
Aquí te traigo
este ramo;
Ofrecido a la
Virgen
Y a su hijo Soberano.
Virgen del
Cébranu hermosa
Quisiera ser tu
criada;
Que tengo por
entendido
Que pagas buena
soldada.
¡Ay que campu tan
hermoso
Tiene la ilesia
Carrea!.
Es patrona y
abogada
Del concejo de
Teberga.
(*) En este caso es Frenéu, pero puede cambiarse por el nombre del pueblo del que proviene el Ramu.
En otras entradas del blog colgaré otras letras que han sido utilizadas a lo largo del tiempo en los ramos del Cébranu.
El grupu "Muyeres" ye sin dulda el grupu que más trascendencia tien pal gran públicu na recuperación y difución de la musica tradicional asturiana. http://muyeres.org/
El
origen del Santuario de la Virgen del Cebranu se encuentra entre las brumas de
la leyenda ya que no contamos con datos históricos (arqueológicos o documentales).
Tarjeta postal del primer cuarto del siglo XX
Son
tres la leyendas que, si unimos, nos pueden ofrecer un relato en lo que lo
milagroso teje el hilo de una historia que podría ser contada así:
Tras la derrota del rey visigodo Rodrigo, los
“moros” (musulmanes, sarracenos, ismailitas, etc.) comenzaron la conquista de
la península ibérica lo que provocó que algunos cristianos visigodos huyesen
hacia el norte. Tras un duro caminar, algunos llegaron a través del Camín de La
Mesa a tierras teberganas. Entre las escasas pertenencias que habían logrado
salvar se encontraba una imagen de la Virgen María que para salvaguardarla
escondieron en una cueva de la Peña Sobia.
Imagen restaurada de la Virgen del Cébranu
Muchos años después estando un pastor cuidando sus rebaños
en la falda de Sobia vió, con una mezcla de asombro y miedo, como de entre los
zarzales cercanos a la peña salía una potente luz que asemejaba un rayo. La
curiosidad pudo con la medrana y fue acercándose para ver primero una pequeña
cueva, y descubrir después una imagen sonriente de la Virgen que le hablaba pidiéndole
la construcción de un santuario en el que pudiese morar (Aquí existe una variante que dice que la cabeza de la Virgen se hallaba protegida dentro de un calderín de cobre que da lugar a otra leyenda de la que hablaré en otra entrada).
Maravillado y conmovido corrió a contar a los vecinos de los
pueblos de los alrededores el suceso, y entre la incredulidad y la sorpresa los
hombres y mujeres del Valle primero, y de toda Teberga después, pudieron
comprobar el hallazgo, decidiendo construir de inmediato una ermita y mantener
a la Virgen en la cueva hasta que se esta se hubiese terminado.
Dibujo del santuario con el pórtico de Samuel G. Pérez
Se pusieron manos a la obra para construir la
Iglesia y comenzó el acarreo de piedra, la elaboración de vigas y todo el
material necesario que fue depositándose en el lugar elegido por los vecinos
(el que hoy conocemos como La Cruz o La Bocada entre Berrueñu y Carrea).
No obstante
la elección del emplazamiento hecha por los vecinos no parecía satisfacer a la
Virgen, que decidió enviar una señal a través de los ángeles que, en la noche
mientras los moradores dormían, deshacían y trasladaban de lugar lo que los
hombres y mujeres del valle habían depositado y construido. Varios días se dio el
prodigio ante el asombro y la alarma del vecindario hasta que comprendieron que
estos sucesos inexplicables eran una señal de la Virgen que les indicaba el
lugar en el que hoy se levanta el santuario del Cebranu.
Esta es la “historia”
legendaria que nos ha llegado y que forma parte de la cultura tradicional de
Teberga. En ella se conjugan tres elementos que se encuentran en casi todas las
leyendas de tradición oral cristianas: “moros”, “pastores” y “ángeles”.
Aunque no resulte creíble cabe reconocer que es
una forma poética de explicar lo que no conocemos.
Esta foto está hecha en la braña
de fonfría y en ella podemos ver una de las llebres que habitan nuestro concejo. Se trata
de la llebre de piornal, llamada así porque uno de sus hábitats característicos
lo constituyen las laderas montañosas cubiertas de piornos, y presenta un tamaño intermedio entre el de la
llebre europea (Lepus europaeus), más corpulenta, y la llebre ibérica (Lepus
granatensis), más pequeña.
La Llebre de piornal tiene el nombre científico de Lepus castroviejo.
Tiene un color del pelaje pardo
amarillento, con una mayor extensión de la zona blanca ventral que en la liebre
europea. El contraste entre el color del dorso y del vientre es nítido.
Su área de distribución se
encuentra restringida al sur de Asturias, el suroeste de Cantabria, el extremo
norte de Palencia, el norte de León y una estrecha franja al este de Lugo.
Ocupa un hábitat muy definido y
característico de las zonas altas de la montaña cantábrica. Se trata de áreas en
las que alternan pastizales de variada extensión con formaciones de piornos brezos,
árgomas, toxos y zonas arboladas
situadas a altitudes variables entre 1.000 y 1.900 m.
Su alimento principal lo
constituyen plantas herbáceas de los
pastizales montanos y también gramíneas. Cuando los pastizales de montaña se secan,
permanecen en el interior de las manchas de piornal consumiendo la vegetación
herbácea que crece al abrigo de estos arbustos.
Es una especie que está en peligro
en algunas zonas de Asturias como la Sierra del Aramu, por lo que tiene la
categoría de especie vedada desde hace varios años.
Pasan el día entre la vegetación arbustiva y durante las horas nocturnas, que dedican a
alimentarse, salen a los pastizales permaneciendo
en general a menos de 50 m de distancia de la vegetación de refugio más próxima.
Existen en la actualidad 4
monumentos escultóricos en los jardines de Teberga que han ido jalonando la
historia del concejo. Son esculturas erigidas en memoria de personas que han
sido significativas en la vida tebergana en tres casos y en el último se
pretende recordar a un colectivo: los mineros.
Por orden cronológico la primera
de ellas en memoria del Doctor Antonio García Miranda, médico oftalmólogo e
investigador, nacido en Barzana, aunque que desarrollo su actividad profesional
fuera del concejo. El monumento en su recuerdo se alzó el 25 de Julio de 1953,
siendo el más antiguo de los existentes y está .situada en la actualidad en Samartín, delante del centro de salud.
Su autor fue uno de los más
destacados escultores de aquella época, el ovetense Víctor Hevia Granda (1885-1957),
autor de numerosos monumentos escultóricos destacados de Oviedo al tiempo que desempeñaba su labor de
profesor en la escuela de artes y oficios y realizaba sufundamental
trabajo de restaurador en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.
El segundo, situado ante el
palacio de Entragu, es un monolito en homenaje al maestro D. Ángel Urbano
Piñero, nacido en 1908 en Valverde de Fresno
(Cáceres). Desarrolló toda su labor docente en la escuela de Entragu desde 1948
hasta el año de su fallecimiento en 1974, dejando una huella imborrable entre
sus alumnos que, junto a vecinos y amigos, sufragaron este relieve en el año
1977.
El relieve del rostro está
realizado en una roca extraída en la cantera Boniella de Llanera por el
escultor popular Andrés “Xixón” que realizó innumerables obras conmemorativas
diseminadas por toda Asturies.
El tercer monumento escultórico, situado en La Plaza, data de 2005 y está realizado en homenaje a José Ramón Álvarez Argüelles. Nacido
en 1935 en Campiel.lu, fue alcalde de Teberga entre
1987 y 2003. Falleció en el año 2004 y la escultura se realizó por suscripción
popular encabezada por el ayuntamiento tebergano.
El autor del busto, en bronce,
fue el escultor y pintor Juan Martínez
Rionda (Xixón, 1951) con una extensa
obra.
El último, hasta ahora, es una obra que trata
de homenajear a un colectivo de trabajadores, los mineros que tanta trascendencia
han tenido a lo largo de todo el siglo XX en la economía, la vida y la propia idiosincrasia
del pueblo tebergano.
La obra, realizada por iniciativa del Montepío de la Minería de Tebergay sufragada por suscripción popular y la asociación de jubilados y pensionistas, se inauguró en
el año 2013 y está situada en la rotonda de Samartín.
Su autor es el mierense Gonzalo
Prado Grela (Los tableros, 1966), artista que desarrolla una actividad, tanto
en pintura como en escultura cercana al expresionismo
abstracto. Esta obra de tipo más naturalista la realizó, sin embardo, con una
innovadora técnica: un armazón de hierro y 7 kilometros de hilo de cobre que
finalmente al incinerarse dan la robustez final de la figura.
Estas son las esculturas urbanas con las que al día de hoy disfrutamos en
Teberga. No son pocas para un concejo como el nuestro y tienen, además de su
valor artístico, un valor significante de los diversos momentos de nuestra
historia en la que se homenajea a un doctor, a un maestro, a un alcalde y a un
trabajo de miles de hombres que han dejado poso en los que hoy es nuestro
concejo.
Sin embargo, creo que hay una
ausencia imperdonable, la de la memoria de las mujeres y hombres que desde hace
miles de años se asentaron en el territorio tebergano trabajando nuestra tierra
y desarrollando la ganadería. Mujeres y hombres que con su quehacer duro y
cotidiano dieron forma a lo que hoy es el paisaje de esta tierra.
El campesinado es seguramente el
gran olvidado en nuestros monumentos escultóricos. Pero todo tiene remedio y el
futuro puede dar respuesta a este olvido.
El paisaje de Teberga no se podría entender sin las brañas.
Herederas de una forma de vida milenaria, aún sobreviven al paso del tiempo, también al olvido, una vez casi desaparecida su función original.
Las brañas o majadas (también mayada, mayáu, mayéu,...) son
conjuntos de cabanas o cabanones alejadas de los núcleos rurales tradicionales, y unidas a
la trashumancia estacional del ganadero. Las brañas son lugares situados en
zonas medias-altas de montaña, donde los pastos verdes abundan desde la primavera al otoño.
La etimología de braña se ha discutido durante mucho tiempo y, con
opiniones diversas; así para Corominas podría pensarse en un origen céltico,
*BRAKNA “prado húmedo”. García de Diego cree que se trataría de un desarrollo
de la palabra latina VORAGINE.
Más convincente resulta hoy en día situar el origen del latín
*VERANEAM con un posible sentido de ‘pastos de verano’.La palabra braña se
relaciona a veraner o lugar de verano; otras fuentes también las relacionan con
branu, verano en asturiano, o con lugares explotados durante el verano.
La palabra aparece por
primera vez en un documento del siglo IX (año 853) donde se dice: “braneas pascua quas uulgus dicit
seles".
En estos pastizales de altura están situados normalmente por
encima de los 1.000 metros de altitud. Estos prados de diente, que acostumbran
a ser comunales (aunque también en los últimos siglos hay prados privados en algunas brañas), juegan un papel predominante en la práctica de la
trasterminancia del ganado vacuno. Dos fechas marcan este proceso de inicio y fin
de la alzada: el 8 de mayo y el 29 de septiembre.
Su finalidad es la de dar cobijo al hombre y a su ganado, y
también conservar y guardar los alimentos. Las brañas colonizan y vertebran el
espacio natural, y han sido a lo largo de los siglos una pieza clave en el
desarrollo de la Asturias rural. En ellas se ha explotado secularmente el
ganado vacuno, ovino y caprino, en régimen de trashumancia estacional. Las
brañas forman un enorme patrimonio etnográfico que ha llegado a nosotros poco
desvirtuado aún. Asimismo, su situación y su adaptación al medio circundante,
hacen de muchas de ellas enclaves privilegiados paisajísticamente.
Hay varios tipos de brañas según la distancia a la aldea.
Por un lado están aquellas brañas situadas más bajas, las
equinociales, y por consiguiente más cercanas a las poblaciones, a las que
subía a la tarde para dormir en ellas y al día siguiente temprano regresar al
pueblo con la leche, trabajar en la faenas cotidianas durante todo el día y
regresar a subir al puerto.
En otros casos, en las brañas más altas y alejadas, se permanecía
todo el verano en ellas vigilándole ganado y elaborando productos como queso y
manteca. En ambos casos existen cabañas y otras construcciones que se ocupaban
según los movimientos.
Es en las brañas altas donde verdaderamente transcurría la vida de
los vaqueiros en el verano. Una vez por semana solían bajar los productos elaborados
al pueblo, pero el resto de los días vivían y convivían en la braña, donde la
cabaña tiene excepcional importancia, pues es el hogar veraniego.
La cabana y el cabanon es la principal construcción, donde convivían
personas y ganado, pero también hay otras construcciones para el ganado, como
los beyares o los corros, estos últimos, construcciones muy primitivas con
falsa cúpula y que servían para albergar ganado menor, terneros e incluso
personas.
Pero no sólo existían cabanas y corros, las fuentes eran muy
importantes, apareciendo en casi todas las brañas y, cerca de esas fuentes, las
ol.leras, pequeñas corras cubiertas donde se albergaban los productos (leche y
manteca sobre todo) para su conservación. Podían existir ol.leras comunales o
privadas, estas últimas cercanas a las cabañas, a las que a veces se llevaba el
agua mediante un pequeño canal de piedra o madera.
También el ocio tenía su espacio, con la aparición de boleras
donde se unían los vaqueros de varias brañas a descansar, hablar, incluso
cortejar. Todavía en algunas brañas se
conserva el topónimo “Xuego la bola”.
También era frecuente subir el ganado menor a las brañas: cerdos,
gallinas o cabras compartían el espacio con el ganado bovino. Se trataba de aprovechar
los recursos al máximo.
Las brañas, con sus construcciones y régimen de propiedad y con
sus formas de aprovechamiento de los recursos ganaderos, son, sin duda, una
muestra clara de racionalidad económica y constituyen uno de los elementos que
más ha repercutido y definido el paisaje y la cultura de las zonas altas de Teberga.
La colonización de los montes por parte de los pastores se remonta
al Neolítico. Las cuevas y abrigos al parecer serían los lugares utilizados
primigeniamente para guardar el ganado menor, añadiendo sencillos cierres de
muros de piedra, y ramas para dividir el espacio.
La evolución de las brañas de Teberga parece ser resultado de un largo
proceso pero es a partir de la Edad Media cuando nos han llegado más
información, empezando su declive a partir de mediados del siglo XX. De las
arcaicas y sencillas cuevas o abrigos naturales, los corros con techumbre de
piedra y tapinos y los chozos con cubierta vegetal, se ha ido evolucionando
hasta las cabañas con tejado de madera, llábanas (gril.landas) o tejas.
Cabana cubierta con teja y gril.landas
Desde el siglo XI, al menos, hasta el XV, y merced sobre todo a
los monasterios, las brañas se van multiplicando en Asturias y con ellas, asimismo,
la ganadería vacuna en régimen de trashumancia se desarrolla también de manera
importante. Este periodo podría corresponderse a una primera fase de desarrollo
de las brañas, que estuvo marcada por la convergencia y uniformidad en lo
referente a su organización, tipo de construcciones y formas de explotación, es
decir, los pastos.
Desde mediados del siglo XV y sobre todo a lo largo de los siglos
XVI, XVII y primera mitad del XVIII, debido a numerosos factores (económicos,
sociales, políticos…) las brañas entran en una dinámica de lucha por unos recursos
que debían alimentar a cada vez un mayor número de población que, en el caso de
Teberga, eran los pastos de altura. Esta lucha territorial quedó plasmada en
multitud de documentos y en el propio paisaje mediante los cerramientos y
nuevas construcciones, al tiempo que van apareciendo otras muchas nuevas sobre
zonas de baldío.
El resultado de este desarrollo y por lo que a Teberga se refiere,
fue el gran número y diversidad de brañas que hoy aún existen diseminadas por
todas sus zonas medias y altas.
Prácticamente todos los pueblos de Teberga tienen una o varias
brañas situadas en zonas más elevadas de su entorno e incluso a una distancia considerable.
Las brañas, que ocupan espacios ricos en pastos y agua, son una forma de
aprovechar unos recursos por medio básicamente de la trashumancia ganadera.
Es decir, al llegar la primavera, la mayoría de los vecinos de los pueblos
llevaban parte de su ganado a esos
lugares hasta el otoño. La braña consiste, principalmente, en un área de pasto
donde el ganado pasea y pasta conjunta y libremente. Existen brañas donde,
además de los pastos comunales, cada vecino tiene uno o varios prados de siega cercado
con muros de piedra en los que recoge hierba que almacena en las cabanas o cabanones y en los que en otoño hasta su
ganado exclusivamente. Incluso en alguna braña existieron tierras de labor en
las que se sembraban y cultivaban gran variedad de productos: cebada, escanda,
patatas…
Otro componente fundamental de las brañas, tal vez el más
conocido, son sus construcciones, claro ejemplo de construcción popular al
igual que hórreos, fuentes o molinos. Estas construcciones responden a una
necesidad perentoria, se acomodan al medio por sus materiales y se armonizan
con el entorno; son una prolongación del medio y no lo deterioran.
Las
construcciones:
Los
corros
En muchas brañas las construcciones consisten en unos rústicos corros de piedra sin labrar y de falsa bóveda cubiertos de tapinos. Estas
construcciones son de escasas dimensiones, de tal manera que con frecuencia se
camuflan en medio del paisaje, y sólo sirven para refugio del brañeiro y para guardar
los xatos de corta edad. Algunos autores les dan un origen celta, herederos de las
construcciones castreñas.
El único material que se empleaba en su construcción era la
piedra, por ser ésta la más abundante en la zona. La disposición de las piedras
era tal que unas se van apoyando sobre otras sin utilizar ningún tipo de
argamasa, formando una falsa bóveda. Tienen una pequeña puerta de entrada y, en
algunos casos, un pequeño hueco a modo de ventana. La entrada se cerraba con
unos palos entrecruzados, aunque en ocasiones tenían una pequeña puerta de
madera.
Parece ser que son las construcciones más antiguas y, por tanto,
la primera forma de controlar unos espacios comunales baldíos, y que supuso,
por tanto, una paso importante en la transición del nomadismo hacia la
trashumancia ganadera. Representan una forma muy arcaica y extensiva de
explotar un espacio, por medio del pasto a diente de rebaños que suben a estos
lugares durante los meses del estío. Su incidencia sobre el medio es escasa, al
tiempo que los factores climatológicos condicionan y restringen la explotación
de estos recursos. Su papel económico, si bien importante, es subsidiario, y
las repercusiones sociales son de escasa relevancia.
Los chozos
Son construcciones similares a los corros, pero con techo de
madera cubierto por escoba o tapinos. El interior suele tener el espacio para
el ganado, un pequeño jergón para el pastor, y un hogar.
Los
cabanos o cabanas
Coexistiendo con los corros,
aparecen las construcciones demayores dimensiones y robustez,
con planta rectangular; son las cabanas y cabanones. Suelen ser de planta
rectangular, con distintas soluciones habitacionales según la zona, que van
desde varios espacios, uno para el pastor, otro para la cuadra y otro para el
hierba, la adición de una solana o de un cuarto aparte para el vaquero, etc. En
los muros exteriores se localizan, en algunas, los peyerus, piedras donde se
colocaban los jarros con la leche, fuera del alcance de los animales. El
moblaje suele ser parco: un jergón, un hogar.
Puede ser de dos plantas: ensu planta baja está la cuadra
para atar y alimentar al ganado, y encima el pajar; este desván estaba
comunicado con elexterior por una pequeña ventana llamada buqueirón.
Su techumbre es demadera, estando cubierta de vegetal o teja.
El brañeiru tiene el llar o lumbre, el camastro, algún comestible y unos pocos
cacharros para cocinar, algunas herramientas y arreos e incluso la leña seca
para el llar.
En estas brañas es frecuente que existan ol.leras o fresqueras en
las que guardar los recipientes con la leche. Suelen ser cavidades construidas
contra un talud o excavadas en el suelo y con una boca cuadrada hecha de piedra
labrada; por el interior suele discurrir una corriente de agua procedente de
alguna fuente próxima. LAS
Los teitos
Una variante peculiar de las cabanas es el teito, construcción
que aparece en Teberga y en el vecino concejo de Somiedo.
Los teitos son construcciones populares, de piedra sin labrar a
excepción de los vanos y las esquinas que se labran en bruto a base de
punteros; su principal característica reside en la cubierta, que es vegetal,
esencialmente de escoba. Todos los materiales procedían de los terrenos
cercanos.
Estas construcciones servían de vivienda para los vaqueiros durante la
época estival, mezclándose las personas con el ganado en una misma nave y
únicamente divididos por un pequeño entarimado de palos colocados horizontalmente
y clavados uno encima del otro; a veces esta separación sehacía mediante tabiques de varas de avellano entrelazadas. (Posteriormente se fueron construyendo cabanas para el vaqueiru)
Aunque en menor medida, también encontramos teitos circulares
Esquema de una cabana de teito:
La braña fue un sistema de explotación de los recursos ganaderos
altamente racional y eficaz, consistente, como ya se ha señalado, en desplazar estacionalmente
el ganado. La técnica de la braña se adapta perfectamente a las condiciones
ecológicas y orográficas de Teberga, razón por la cual el número de brañas es
elevado, más de medio centenar. En la actualidad, a causa de las
transformaciones económicas y tecnológicas, el uso y explotación de las brañas
sufrió cambios profundos. Por otra parte, el enorme descenso y envejecimiento
demográfico de Teberga es la causa principal de que hoy sólo se utilicen una
mínima parte de las brañas. Estos dos factores explican en parte el grave deterioro
en el que se encuentran estos complejos sistemas de explotación de recursos
ganaderos que, además y por otra parte, son un gran patrimonio
histórico-etnográfico. El deterioro afecta a todo el sistema de la braña (algunos
medios de acceso y caminos, zonas de pasto, abrevaderos y fuentes, olleras,
etc.) pero, sobre todo, se hace especialmente grave en los referentes a las
construcciones.
Hasta la primera mitad del siglo XX, cuando los pueblos de Teberga
estaban más poblados y la actividad agraria y ganadera era una de las bases de
la economía del concejo, las brañas siguieron usándose.
Hoy en día son un patrimonio cultural inmenso en grave riesgo de desaparecer,
como han desaparecido ya unas costumbres
y unas tradiciones milenarias.
En Teberga, se han contabilizado (y seguramente faltan
muchas) 45 brañas adscritas a pueblos y aldeas de todos los valles
teberganos.
Estas brañas son las siguientes:
o Fonfría
o El Val.le
o L.lamaraxil
o El Rebel.lón
o Tuiza
o Ventana
o Los Fuexos (Fresneo)
o Los Fuexos (Santianes)
o Cuevas
o Las Cadenas
o Aguil
o La Puerca
o Las Navariegas
o Vicenturo
o Cueiro
o Braña de Torce
o Braña de Carroceda
o Braña L.ladrona
o San Xuan de Volantes o Sabariegos
o La Veiciel.la
o Murias
o Riomayor
o Braña l´Acebu
o Braña de Taxa
o Vosbigre
o La Forcada
o La Veiga d’Adientru
o La Veiga d’Afuera
o Berciniel.la
o Piedraxueves
o Pividal
o La Rebel.lada
o Las Segadas
o Braña del Troncu
o Valmuerto
o L.landurias
o El l.laguete
o Candanon
o Las Duernas
o Ganceo o La verde o Braña d´Arriba o El Castiel.lu o El Cogol.lu
(Si algún lector conoce alguna braña de Teberga no mencionada agradecería me lo comunicase)
Este artículo se ha realizado tomando como base fundamental el trabajo encargado por el ayuntamiento de Teberga sobre las brañas Teberganas que quedó sin finalizar al terminar la subvención de la consejería de cultura del Principado. También hay que agradecer la labor de Juan José Gutiérrez Alonso (Juan de La Torre) que desinteresdamente pone su saber al servicio de los visitantes que realizan el recorrido por las brañas teberganas. Francisco Javier García Valledor