viernes, 18 de agosto de 2017

LA CERRICA



Esta fotografía se tomó tras la estaferia de Berrueñu, al dejar limpio un zarru del Camín. En ella aparece un nial de Cerrica, el paxarín más pequeño de la fauna tebergana.



No es raro ya que hace sus nidos entre la maleza y los zarzales de los caminos o a las orillas de los ríos. Ese es el hábitat que prefiere  la más pequeña y huidiza ave de nuestra fauna: La cerrica, conocida en castellano como Chochín común y Troglodytes troglodytes como nombre científico.



En Teberga la población de cerricas tiene carácter residente (no migratoria), pero en el invierno se ve incrementada con la entrada de cerriques invernantes.

Es de pequeño tamaño, 9-10,5 cm de longitud con un aspecto rechoncho y una cabeza grande en relación a su cola que es corta. Su  plumaje es pardo-rojizo.



Una característica muy peculiar y que sirve para identificarla es que cuando se excita suele sacudir y levantar su cola formando un ángulo de 90 grados, antes de desaparecer volando.


Su canto sorprende por su sonoridad y recuerda algo al del canario. 


Se alimenta de  insectos, capturando entre la vegetación moscas, arañas, mosquitos, etc.



Francisco Javier García Valledor

sábado, 12 de agosto de 2017

RAMU DEL CÉBRANU (Letra y música)


El Ramu es la ofrenda que se realiza a la Virgen, y de ahí el nombre de las canciones que se cantan, en el recorrido entre la casa y el templo, acompañada o no por la gaita. Con innumerables letras distintas la melodía monocorde es siempre la misma. Aquí tenemos un ejemplo recogido e interpretado por el “Grupu Muyeres”. Lamento que el sonido no sea el mejor y haya que ponerlo al máximo para poder escucharlo.


LETRA:

Virgen del Cébranu hermosa,
sagrada Virgen María,
la fe mueve nuestros pasos
el amor los encamina.

Teberga te elige reina,
Fresnéu(*) l´alma t´envía;
Nuestras manos a tus plantas
Llevan la ofrenda sencilla.

Virgen del Cébranu hermosa,
Sagrada Virgen María,
Virgen de la Peña Blanca,
Virgen de la caldeirina.

Y este ramo que traemos
Lo ofrecemos a María,
Que nos libre del demonio
Y de malas compañías.

Virgen del Cébranu hermosa,
Aquí te traigo este ramo;
Ofrecido a la Virgen
Y a su hijo Soberano.

Virgen del Cébranu hermosa
Quisiera ser tu criada;
Que tengo por entendido
Que pagas buena soldada.

¡Ay que campu tan hermoso
Tiene la ilesia Carrea!.
Es patrona y abogada

Del concejo de Teberga.

(*) En este caso es Frenéu, pero puede cambiarse por el nombre del pueblo del que proviene el Ramu.

En otras entradas del blog colgaré otras letras que han sido utilizadas a lo largo del tiempo en los ramos del Cébranu.

El grupu "Muyeres" ye sin dulda el grupu que más trascendencia tien pal gran públicu na recuperación y difución de la musica tradicional asturiana. http://muyeres.org/
    
    Francisco Javier García Valledor

Xiraldilla de Teberga

Cantada por el grupo SERONDA. Fue recogida en el pueblo de Urria a María Josefa Esther Fidalgo Hernández


Siempre te andas enterando
si mi padre tiene bienes
mi padre tiene una hija
que para ti no la quiere.
mi padre tiene una hija
que para ti no la quiere.

A la entrada de Teberga
con rango y señorío
hay un puebliquín  pequeño
a la orilla de un rio
hay un puebliquín  pequeñu
a la orilla de un rio.

Presume el pueblo de Entragu
de ser abundante en agua
pero beben la puxarra
de los de Valdecarzana.
pero beben la puxarra
de los de Valdecarzana.

De Carrea melindrosa
de Fresneu son muy cabra
en San Salvador moscona
que moscan baxo la rama.

Nun tabes allí
nun tabes no,no
nun tabes allí
coyendo la flor.

En un pueblu que nun digu
que La Foceicha se llama
para tomar un ruicatu
hay que pasar a Ventana.

Nun tabes allí
nun tabes no,no
nun tabes allí
que allí taba yo.

Presumes que eres buen mozo
porque eres alto y delgado
no te quisiera poner
a los bueyes de mi carro.

Jugaste a la bala
jugaste al balón
jugaste a la bala
con mi corazón.

Las mocinas de Teberga
todas puestas en hilera
parecen ramos de flores
en tiempos de primavera.

Saliste a bailar
saliste al balcón
saliste a bailar
con mi corazón.

Nun tabes allí
nun tabes no,no
nun tabes allí
coyendo la flor.

Nun tabes allí
nun tabes no,no
nun tabes allí
que allí taba yo.

Jugaste a la bala
jugaste al balón
jugaste a la bala
con mi corazón.

Saliste a bailar
saliste al balcón
saliste a bailar

con mi corazón.

     
 Gracias a la labor de estudio del grupo Seronda podemos escuchar publicado en su CD una letra antigua en la que se entremezclan coplas y estribillos.


    Francisco Javier García Valledor

martes, 8 de agosto de 2017

LOS ORÍGENES DEL SANTUARIO DEL CEBRANU EN LAS SOMBRAS DE LA LEYENDA


         El origen del Santuario de la Virgen del Cebranu se encuentra entre las brumas de la leyenda ya que no contamos con datos históricos (arqueológicos o documentales).

                                                                    Tarjeta postal del primer cuarto del siglo XX

         Son tres la leyendas que, si unimos, nos pueden ofrecer un relato en lo que lo milagroso teje el hilo de una historia que podría ser contada así:

Tras la derrota del rey visigodo Rodrigo, los “moros” (musulmanes, sarracenos, ismailitas, etc.) comenzaron la conquista de la península ibérica lo que provocó que algunos cristianos visigodos huyesen hacia el norte. Tras un duro caminar, algunos llegaron a través del Camín de La Mesa a tierras teberganas. Entre las escasas pertenencias que habían logrado salvar se encontraba una imagen de la Virgen María que para salvaguardarla escondieron en una cueva de la Peña Sobia.

Imagen restaurada de la Virgen del Cébranu

                       
Muchos años después estando un pastor cuidando sus rebaños en la falda de Sobia vió, con una mezcla de asombro y miedo, como de entre los zarzales cercanos a la peña salía una potente luz que asemejaba un rayo. La curiosidad pudo con la medrana y fue acercándose para ver primero una pequeña cueva, y descubrir después una imagen sonriente de la Virgen que le hablaba pidiéndole la construcción de un santuario en el que pudiese morar (Aquí existe una variante que dice que la cabeza de la Virgen se hallaba protegida dentro de un calderín de cobre que da lugar a otra leyenda de la que hablaré en otra entrada).
Maravillado y conmovido corrió a contar a los vecinos de los pueblos de los alrededores el suceso, y entre la incredulidad y la sorpresa los hombres y mujeres del Valle primero, y de toda Teberga después, pudieron comprobar el hallazgo, decidiendo construir de inmediato una ermita y mantener a la Virgen en la cueva hasta que se esta se hubiese terminado.


                                      Dibujo del santuario con el pórtico de Samuel G. Pérez

Se pusieron manos a la obra para construir la Iglesia y comenzó el acarreo de piedra, la elaboración de vigas y todo el material necesario que fue depositándose en el lugar elegido por los vecinos (el que hoy conocemos como La Cruz o La Bocada entre Berrueñu y Carrea). 
No obstante la elección del emplazamiento hecha por los vecinos no parecía satisfacer a la Virgen, que decidió enviar una señal a través de los ángeles que, en la noche mientras los moradores dormían, deshacían y trasladaban de lugar lo que los hombres y mujeres del valle habían depositado y construido. Varios días se dio el prodigio ante el asombro y la alarma del vecindario hasta que comprendieron que estos sucesos inexplicables eran una señal de la Virgen que les indicaba el lugar en el que hoy se levanta el santuario del Cebranu.



  Esta es la “historia” legendaria que nos ha llegado y que forma parte de la cultura tradicional de Teberga. En ella se conjugan tres elementos que se encuentran en casi todas las leyendas de tradición oral cristianas: “moros”, “pastores” y “ángeles”.

Aunque no resulte creíble cabe reconocer que es una forma poética de explicar lo que no conocemos.

                                       Francisco Javier García Valledor

sábado, 29 de julio de 2017

La Llebre


Esta foto está hecha en la braña de fonfría y en ella podemos ver una de las  llebres que habitan nuestro concejo. Se trata de la llebre de piornal, llamada así porque uno de sus hábitats característicos lo constituyen las laderas montañosas cubiertas de piornos, y  presenta un tamaño intermedio entre el de la llebre europea (Lepus europaeus), más corpulenta, y la llebre ibérica (Lepus granatensis), más pequeña.


 La Llebre de piornal  tiene el nombre científico de Lepus castroviejo.


Tiene un color del pelaje pardo amarillento, con una mayor extensión de la zona blanca ventral que en la liebre europea. El contraste entre el color del dorso y del vientre es nítido.

Su área de distribución se encuentra restringida al sur de Asturias, el suroeste de Cantabria, el extremo norte de Palencia, el norte de León y una estrecha franja al este de Lugo.


Ocupa un hábitat muy definido y característico de las zonas altas de la montaña cantábrica. Se trata de áreas en las que alternan pastizales de variada extensión con formaciones de piornos brezos, árgomas, toxos  y zonas arboladas situadas a altitudes variables entre 1.000 y 1.900 m.


Su alimento principal lo constituyen plantas herbáceas  de los pastizales montanos y también gramíneas.  Cuando los pastizales de montaña se secan, permanecen en el interior de las manchas de piornal consumiendo la vegetación herbácea que crece al abrigo de estos arbustos.

Es una especie que está en peligro en algunas zonas de Asturias como la Sierra del Aramu, por lo que tiene la categoría de especie vedada desde hace varios años.


 Pasan el día entre la vegetación arbustiva  y durante las horas nocturnas, que dedican a alimentarse, salen  a los pastizales permaneciendo en general a menos de 50 m de distancia de la vegetación de refugio más próxima.


                                              Francisco Javier García Valledor

sábado, 8 de julio de 2017

ESCULTURA URBANA DE TEBERGA

Existen en la actualidad 4 monumentos escultóricos en los jardines de Teberga que han ido jalonando la historia del concejo. Son esculturas erigidas en memoria de personas que han sido significativas en la vida tebergana en tres casos y en el último se pretende recordar a un colectivo: los mineros.

                                   

Por orden cronológico la primera de ellas en memoria del Doctor Antonio García Miranda, médico oftalmólogo e investigador, nacido en Barzana, aunque que desarrollo su actividad profesional fuera del concejo. El monumento en su recuerdo se alzó el 25 de Julio de 1953, siendo el más antiguo de los existentes y está .situada en la actualidad en Samartín, delante del centro de salud.

Su autor fue uno de los más destacados escultores de aquella época, el ovetense Víctor Hevia Granda (1885-1957), autor de numerosos monumentos escultóricos destacados de Oviedo  al tiempo que desempeñaba su labor de profesor en la escuela de artes y oficios y realizaba su fundamental trabajo de restaurador en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.




El segundo, situado ante el palacio de Entragu, es un monolito en homenaje al maestro D. Ángel Urbano Piñero, nacido en 1908 en  Valverde de Fresno (Cáceres). Desarrolló toda su labor docente en la escuela de Entragu desde 1948 hasta el año de su fallecimiento en 1974, dejando una huella imborrable entre sus alumnos que, junto a vecinos y amigos, sufragaron este relieve en el año 1977.

El relieve del rostro está realizado en una roca extraída en la cantera Boniella de Llanera por el escultor popular Andrés “Xixón” que realizó innumerables obras conmemorativas diseminadas por toda Asturies.




El tercer monumento escultórico, situado en La Plaza, data de 2005 y está realizado en homenaje a José Ramón Álvarez Argüelles. Nacido en 1935 en Campiel.lu, fue  alcalde de Teberga entre 1987 y 2003. Falleció en el año 2004 y la escultura se realizó por suscripción popular encabezada por el ayuntamiento tebergano.

El autor del busto, en bronce, fue el escultor y pintor Juan  Martínez Rionda  (Xixón, 1951) con una extensa obra.




 El último, hasta ahora, es una obra que trata de homenajear a un colectivo de trabajadores, los mineros que tanta trascendencia han tenido a lo largo de todo el siglo XX en la economía, la vida y la propia idiosincrasia del pueblo tebergano.

La obra, realizada por iniciativa del Montepío de la Minería de Tebergay sufragada  por suscripción popular y la asociación de jubilados y pensionistas, se inauguró en el año 2013 y está situada en la rotonda de Samartín.

Su autor es el mierense Gonzalo Prado Grela (Los tableros, 1966), artista que desarrolla una actividad, tanto en pintura como en escultura cercana al  expresionismo abstracto. Esta obra de tipo más naturalista la realizó, sin embardo, con una innovadora técnica: un armazón de hierro y 7 kilometros de hilo de cobre que finalmente al incinerarse dan la robustez final de la figura.

Estas son las esculturas urbanas  con las que al día de hoy disfrutamos en Teberga. No son pocas para un concejo como el nuestro y tienen, además de su valor artístico, un valor significante de los diversos momentos de nuestra historia en la que se homenajea a un doctor, a un maestro, a un alcalde y a un trabajo de miles de hombres que han dejado poso en los que hoy es nuestro concejo.

Sin embargo, creo que hay una ausencia imperdonable, la de la memoria de las mujeres y hombres que desde hace miles de años se asentaron en el territorio tebergano trabajando nuestra tierra y desarrollando la ganadería. Mujeres y hombres que con su quehacer duro y cotidiano dieron forma a lo que hoy es el paisaje de esta tierra.
El campesinado es seguramente el gran olvidado en nuestros monumentos escultóricos. Pero todo tiene remedio y el futuro puede dar respuesta a este olvido.


                                         Francisco Javier García Valledor

viernes, 30 de junio de 2017

LES BRAÑES TEBERGANES



El paisaje de Teberga no se podría entender sin las brañas. Herederas de una forma de vida milenaria, aún sobreviven al paso del tiempo, también al olvido, una vez casi desaparecida su función original.


Las brañas o majadas (también mayada, mayáu, mayéu,...) son conjuntos de cabanas  o cabanones alejadas de los núcleos rurales tradicionales, y unidas a la trashumancia estacional del ganadero. Las brañas son lugares situados en zonas medias-altas de montaña, donde los pastos verdes abundan desde la primavera al otoño.
La etimología de braña se ha discutido durante mucho tiempo y, con opiniones diversas; así para Corominas podría pensarse en un origen céltico, *BRAKNA “prado húmedo”. García de Diego cree que se trataría de un desarrollo de la palabra latina VORAGINE.
Más convincente resulta hoy en día situar el origen del latín *VERANEAM con un posible sentido de ‘pastos de verano’.La palabra braña se relaciona a veraner o lugar de verano; otras fuentes también las relacionan con branu, verano en asturiano, o con lugares explotados durante el verano.

La palabra aparece  por primera vez en un documento del siglo IX (año 853) donde se dice: “braneas pascua quas uulgus dicit seles".
En estos pastizales de altura están situados normalmente por encima de los 1.000 metros de altitud. Estos prados de diente, que acostumbran a ser comunales (aunque también en los últimos siglos hay prados privados en algunas brañas), juegan un papel predominante en la práctica de la trasterminancia del ganado vacuno. Dos fechas marcan este proceso de inicio y fin de la alzada: el 8 de mayo y el 29 de septiembre.
Su finalidad es la de dar cobijo al hombre y a su ganado, y también conservar y guardar los alimentos. Las brañas colonizan y vertebran el espacio natural, y han sido a lo largo de los siglos una pieza clave en el desarrollo de la Asturias rural. En ellas se ha explotado secularmente el ganado vacuno, ovino y caprino, en régimen de trashumancia estacional. Las brañas forman un enorme patrimonio etnográfico que ha llegado a nosotros poco desvirtuado aún. Asimismo, su situación y su adaptación al medio circundante, hacen de muchas de ellas enclaves privilegiados paisajísticamente.



Hay varios tipos de brañas según la distancia a la aldea.

Por un lado están aquellas brañas situadas más bajas, las equinociales, y por consiguiente más cercanas a las poblaciones, a las que subía a la tarde para dormir en ellas y al día siguiente temprano regresar al pueblo con la leche, trabajar en la faenas cotidianas durante todo el día y regresar a subir al puerto.
En otros casos, en las brañas más altas y alejadas, se permanecía todo el verano en ellas vigilándole ganado y elaborando productos como queso y manteca. En ambos casos existen cabañas y otras construcciones que se ocupaban según los movimientos.
Es en las brañas altas donde verdaderamente transcurría la vida de los vaqueiros en el verano. Una vez por semana solían bajar los productos elaborados al pueblo, pero el resto de los días vivían y convivían en la braña, donde la cabaña tiene excepcional importancia, pues es el hogar veraniego.

La cabana y  el cabanon es la principal construcción, donde convivían personas y ganado, pero también hay otras construcciones para el ganado, como los beyares o los corros, estos últimos, construcciones muy primitivas con falsa cúpula y que servían para albergar ganado menor, terneros e incluso personas.

Pero no sólo existían cabanas y corros, las fuentes eran muy importantes, apareciendo en casi todas las brañas y, cerca de esas fuentes, las ol.leras, pequeñas corras cubiertas donde se albergaban los productos (leche y manteca sobre todo) para su conservación. Podían existir ol.leras comunales o privadas, estas últimas cercanas a las cabañas, a las que a veces se llevaba el agua mediante un pequeño canal de piedra o madera.

                                  

También el ocio tenía su espacio, con la aparición de boleras donde se unían los vaqueros de varias brañas a descansar, hablar, incluso cortejar. Todavía en  algunas brañas se conserva el topónimo “Xuego la bola”.

También era frecuente subir el ganado menor a las brañas: cerdos, gallinas o cabras compartían el espacio con el ganado bovino. Se trataba de aprovechar los recursos al máximo.

Las brañas, con sus construcciones y régimen de propiedad y con sus formas de aprovechamiento de los recursos ganaderos, son, sin duda, una muestra clara de racionalidad económica y constituyen uno de los elementos que más ha repercutido y definido el paisaje y la cultura de las zonas altas de Teberga.

La colonización de los montes por parte de los pastores se remonta al Neolítico. Las cuevas y abrigos al parecer serían los lugares utilizados primigeniamente para guardar el ganado menor, añadiendo sencillos cierres de muros de piedra, y ramas para dividir el espacio.

La evolución de las brañas de Teberga parece ser resultado de un largo proceso pero es a partir de la Edad Media cuando nos han llegado más información, empezando su declive a partir de mediados del siglo XX. De las arcaicas y sencillas cuevas o abrigos naturales, los corros con techumbre de piedra y tapinos y los chozos con cubierta vegetal, se ha ido evolucionando hasta las cabañas con tejado de madera, llábanas (gril.landas) o tejas.


                                                                          Cabana cubierta con teja y gril.landas

Desde el siglo XI, al menos, hasta el XV, y merced sobre todo a los monasterios, las brañas se van multiplicando en Asturias y con ellas, asimismo, la ganadería vacuna en régimen de trashumancia se desarrolla también de manera importante. Este periodo podría corresponderse a una primera fase de desarrollo de las brañas, que estuvo marcada por la convergencia y uniformidad en lo referente a su organización, tipo de construcciones y formas de explotación, es decir, los pastos.

Desde mediados del siglo XV y sobre todo a lo largo de los siglos XVI, XVII y primera mitad del XVIII, debido a numerosos factores (económicos, sociales, políticos…) las brañas entran en una dinámica de lucha por unos recursos que debían alimentar a cada vez un mayor número de población que, en el caso de Teberga, eran los pastos de altura. Esta lucha territorial quedó plasmada en multitud de documentos y en el propio paisaje mediante los cerramientos y nuevas construcciones, al tiempo que van apareciendo otras muchas nuevas sobre zonas de baldío.

El resultado de este desarrollo y por lo que a Teberga se refiere, fue el gran número y diversidad de brañas que hoy aún existen diseminadas por todas sus zonas medias y altas.

Prácticamente todos los pueblos de Teberga tienen una o varias brañas situadas en zonas más elevadas de su entorno e incluso a una distancia considerable. Las brañas, que ocupan espacios ricos en pastos y agua, son una forma de aprovechar unos recursos por medio básicamente de la trashumancia ganadera. Es decir, al llegar la primavera, la mayoría de los vecinos de los pueblos llevaban  parte de su ganado a esos lugares hasta el otoño. La braña consiste, principalmente, en un área de pasto donde el ganado pasea y pasta conjunta y libremente. Existen brañas donde, además de los pastos comunales, cada vecino tiene uno o varios prados de siega cercado con muros de piedra en los que recoge hierba que almacena en las cabanas o cabanones y en los que en otoño hasta su ganado exclusivamente. Incluso en alguna braña existieron tierras de labor en las que se sembraban y cultivaban gran variedad de productos: cebada, escanda, patatas…

Otro componente fundamental de las brañas, tal vez el más conocido, son sus construcciones, claro ejemplo de construcción popular al igual que hórreos, fuentes o molinos. Estas construcciones responden a una necesidad perentoria, se acomodan al medio por sus materiales y se armonizan con el entorno; son una prolongación del medio y no lo deterioran.

Las construcciones:

Los corros

En muchas brañas las construcciones consisten en unos rústicos corros de piedra sin labrar y de falsa bóveda cubiertos de tapinos. Estas construcciones son de escasas dimensiones, de tal manera que con frecuencia se camuflan en medio del paisaje, y sólo sirven para refugio del brañeiro y para guardar los xatos de corta edad. Algunos autores les dan un origen celta, herederos de las construcciones castreñas.



El único material que se empleaba en su construcción era la piedra, por ser ésta la más abundante en la zona. La disposición de las piedras era tal que unas se van apoyando sobre otras sin utilizar ningún tipo de argamasa, formando una falsa bóveda. Tienen una pequeña puerta de entrada y, en algunos casos, un pequeño hueco a modo de ventana. La entrada se cerraba con unos palos entrecruzados, aunque en ocasiones tenían una pequeña puerta de madera.

Parece ser que son las construcciones más antiguas y, por tanto, la primera forma de controlar unos espacios comunales baldíos, y que supuso, por tanto, una paso importante en la transición del nomadismo hacia la trashumancia ganadera. Representan una forma muy arcaica y extensiva de explotar un espacio, por medio del pasto a diente de rebaños que suben a estos lugares durante los meses del estío. Su incidencia sobre el medio es escasa, al tiempo que los factores climatológicos condicionan y restringen la explotación de estos recursos. Su papel económico, si bien importante, es subsidiario, y las repercusiones sociales son de escasa relevancia.

Los chozos

Son construcciones similares a los corros, pero con techo de madera cubierto por escoba o tapinos. El interior suele tener el espacio para el ganado, un pequeño jergón para el pastor, y un hogar.


Los cabanos o cabanas




Coexistiendo con los corros,  aparecen las construcciones de mayores dimensiones y robustez, con planta rectangular; son las cabanas y cabanones. Suelen ser de planta rectangular, con distintas soluciones habitacionales según la zona, que van desde varios espacios, uno para el pastor, otro para la cuadra y otro para el hierba, la adición de una solana o de un cuarto aparte para el vaquero, etc. En los muros exteriores se localizan, en algunas, los peyerus, piedras donde se colocaban los jarros con la leche, fuera del alcance de los animales. El moblaje suele ser parco: un jergón, un hogar.
Puede ser de dos plantas: en su planta baja está la cuadra para atar y alimentar al ganado, y encima el pajar; este desván estaba comunicado con el exterior por una pequeña ventana llamada buqueirón.
Su techumbre es de madera, estando cubierta de vegetal o teja.

El brañeiru tiene el llar o lumbre, el camastro, algún comestible y unos pocos cacharros para cocinar, algunas herramientas y arreos e incluso la leña seca para el llar.

En estas brañas es frecuente que existan ol.leras o fresqueras en las que guardar los recipientes con la leche. Suelen ser cavidades construidas contra un talud o excavadas en el suelo y con una boca cuadrada hecha de piedra labrada; por el interior suele discurrir una corriente de agua procedente de alguna fuente próxima. LAS

Los teitos
Una variante peculiar de las cabanas es el teito, construcción que aparece en  Teberga y en el vecino concejo de Somiedo.


Los teitos son construcciones populares, de piedra sin labrar a excepción de los vanos y las esquinas que se labran en bruto a base de punteros; su principal característica reside en la cubierta, que es vegetal, esencialmente de escoba. Todos los materiales procedían de los terrenos cercanos.
Estas construcciones servían de vivienda para los vaqueiros durante la época estival, mezclándose las personas con el ganado en una misma nave y únicamente divididos por un pequeño entarimado de palos colocados horizontalmente y clavados uno encima del otro; a veces esta separación sehacía mediante tabiques de varas de avellano entrelazadas. (Posteriormente se fueron construyendo cabanas para el vaqueiru)
Aunque en menor medida, también encontramos teitos circulares




Esquema de una cabana de teito:



La braña fue un sistema de explotación de los recursos ganaderos altamente racional y eficaz, consistente, como ya se ha señalado, en desplazar estacionalmente el ganado. La técnica de la braña se adapta perfectamente a las condiciones ecológicas y orográficas de Teberga, razón por la cual el número de brañas es elevado, más de medio centenar. En la actualidad, a causa de las transformaciones económicas y tecnológicas, el uso y explotación de las brañas sufrió cambios profundos. Por otra parte, el enorme descenso y envejecimiento demográfico de Teberga es la causa principal de que hoy sólo se utilicen una mínima parte de las brañas. Estos dos factores explican en parte el grave deterioro en el que se encuentran estos complejos sistemas de explotación de recursos ganaderos que, además y por otra parte, son un gran patrimonio histórico-etnográfico. El deterioro afecta a todo el sistema de la braña (algunos medios de acceso y caminos, zonas de pasto, abrevaderos y fuentes, olleras, etc.) pero, sobre todo, se hace especialmente grave en los referentes a las construcciones.

Hasta la primera mitad del siglo XX, cuando los pueblos de Teberga estaban más poblados y la actividad agraria y ganadera era una de las bases de la economía del concejo, las brañas siguieron usándose.

Hoy en día son un patrimonio cultural inmenso en grave riesgo de desaparecer, como han desaparecido ya  unas costumbres y unas tradiciones milenarias.

En Teberga, se han contabilizado (y seguramente faltan muchas) 45 brañas adscritas a pueblos y aldeas de todos los valles teberganos.

Estas brañas son las siguientes:

o Fonfría
o El Val.le
o L.lamaraxil
o El Rebel.lón
o Tuiza
o Ventana
o Los Fuexos (Fresneo)
o Los Fuexos (Santianes)
o Cuevas
o Las Cadenas
o Aguil
o La Puerca
o Las Navariegas
o Vicenturo
o Cueiro
o Braña de Torce
o Braña de Carroceda
o Braña L.ladrona
o San Xuan de Volantes
o Sabariegos
o La Veiciel.la
o Murias
o Riomayor
o Braña l´Acebu
o Braña de Taxa
o Vosbigre
o La Forcada
o La Veiga d’Adientru
o La Veiga d’Afuera
o Berciniel.la
o Piedraxueves
o Pividal
o La Rebel.lada
o Las Segadas
o Braña del Troncu
o Valmuerto
o L.landurias
o El l.laguete
o Candanon
o Las Duernas
o Ganceo
o La verde
o Braña d´Arriba
o El Castiel.lu
o El Cogol.lu

 (Si algún lector conoce alguna braña de Teberga no mencionada agradecería me lo comunicase)

  Este artículo se ha realizado tomando como base fundamental el trabajo encargado por el ayuntamiento de Teberga sobre las brañas Teberganas que quedó sin finalizar al terminar la subvención de la consejería de cultura del Principado. 
  También hay que agradecer la labor de Juan José Gutiérrez Alonso (Juan de La Torre) que desinteresdamente pone su saber al servicio de los visitantes que realizan el recorrido por las brañas teberganas.

                                     Francisco Javier García Valledor

DOS NUEVOS BIENES TEBERGANOS EN EL INVENTARIO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ASTURIAS

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