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jueves, 17 de mayo de 2018

EL ORIGEN DE LA COLEGIATA DE SAN PEDRO DE TEBERGA.




En la Plaza, donde confluyen los valles de Valdecarzana y de San Pedro se erige la Colegiata de San Pedro que origino en torno suyo un pequeño núcleo de población. Es una construcción muy controvertida y con dificultades de interpretación desde el punto de vista artístico e histórico. 

                             

                             Recreación de la Iglesia de San Pedro en sus orígenes según El arquitecto Fernando Nanclares

La Colegiata de San Pedro de Teberga es una obra absolutamente singular lo que ha dado lugar a interpretaciones diversas y hasta contrapuestas. Distintos historiadores y eruditos han estudiado e intentado interpretar hacia el pasado el monumento histórico-artístico que hoy se nos presenta tras diversas transformaciones y reformas  a lo largo de los siglos de su historia. Pero nadie duda de su extraordinario valor histórico y artístico estando catalogada como Monumento Nacional desde el 4 de junio de 1931, contando  además con la máxima categoría de protección por parte del Principado de Asturias  al estar declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.).

                 

                            
                                       Detalle de la Colegiata en el primer cuarto del siglo XX. Archivo Mas

            Su propio origen está sumido en el debate en torno a una primera construcción de carácter prerrománica, una construcción que representaría la transición del prerrománico al románico inicial, o una obra plenamente románica pero arcaica. 

A todo lo anterior se añade, para hacer más complejo el análisis, la existencia de la vecina iglesia de San Miguel (a la que dediqué otro artículo de este blog  “la iglesia desconocida: San Miguel de la Plaza”)   con la que convivió San Pedro y pudo darse el traslado de piezas e inscripciones de una a otra, lo que dificulta más aún la interpretación de los datos epigráficos de los que disponemos  y de los restos (como capiteles) que se hayan en la sacristía actual  

                  

                                                
                                    Colegiata en el primer cuarto del siglo XX. Archivo Mas
      
En cualquier caso resulta necesario para acercarse al origen de San Pedro ordenar los datos que tenemos de orden arqueológico, epigráfico y documental.

1.- EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA COLEGIATA

Las dos únicas intervenciones arqueológicas en una parte de la Colegiata o de su entorno se enmarcan en sendos trabajos de restauración. El primero dirigido desde 1980 por el arquitecto Fernando Nanclares y el segundo en 2012 por el arquitecto Félix Gordillo.
La primera campaña arqueológica en los años 1990-91 llevada a cabo por A. Martínez Villa y O. Requejo Pagés. La segunda en los años 2012 y 2013 realizada por Iván Muñiz López Alejandro García Álvarez.

Asimismo en el proyecto de restauración de 1980 al renovar el pavimento interior se hallaron las estructuras de cimentación, lo que ha permitido reconstruir (en plano) una parte importante de la planta original del edificio.

La  información que proporciona la primera campaña arqueológica es sobre la franja paralela a la fachada sur en la que aparece una necrópolis de tumbas de lajas de  época medieval junto a la base de la cimentación del templo. En un nivel superior aparecieron nuevas tumbas excavadas directamente en tierra ya cubriendo la cimentación medieval. Por encima, y ya de época de la edad moderna aparecen los restos de un pórtico longitudinal paralelo a la fachada y sobre el mismo aparece un suelo en el que se recuperaron trozos de cornisa y románica y de piedra labrada que está en relación con las obras realizadas en la colegiata en el siglo XVII. En el suelo que lo cubre aparecieron dos monedas, una de época de Felipe IV fechada en 1642 y otra un maravedí de Carlos II fechado hacia 1680.

La segunda intervención arqueológica se centró en la zona anterior al arco de acceso a la torre y fachada de la iglesia y en el claustro y cubierta. En cuanto a lo que nos interesa en este artículo la excavación realizada en este sector de acceso a la torre  ha permitido documentar un espacio funerario medieval con  enterramientos en fosa bajomedievales, cerámica bajomedieval, así como una moneda, concretamente un cornado de Alfonso XI (1312-1350).  Y por al exterior de este espacio, concretamente en su costado meridional, se ha podido documentar, aunque parcialmente, el cementerio de tumbas de lajas de época medieval asociado a la Colegiata de Teberga que ya conocíamos de la excavación de 1991, documentándose ahora un total de 14 nuevas tumbas de lajas, 4 de ellas infantiles. A falta de dataciones absolutas su cronología habría que encuadrarla entre los siglos XI y XV

                             

                      
Al margen de las intervenciones arqueológicas, encontramos fuera de cualquier contexto estratigráfico que nos permitiese obtener su cronología, algunas piezas que se conservan en la sacristía como dos capiteles corintios de tipo altomedieval, probablemente del siglo IX.

2.- FUENTES EPIGRÁFICAS.
En cuanto a la Colegiata, no se conserva ninguna inscripción fundacional, a la inversa que en el caso
de San Miguel.

           A) Sí conocemos el texto de una inscripción funeraria relacionada con San Pedro.
                         
                                   

1. CRVCIS ALME FERO SIGNVM FVGE DEMON
2. IN OC TVMVLO OBIIT FAMVLO D[E]I FRE
3. DENANDO DEFV(N)CTO QVI MIGRATVS DE OC SECVLO VIIID I
4. DVS OC[TO]BR[I]S IN CIVITATE TOLETO MILITE CVM
5. PACANOS IN TEMPORE ADEFONSO REX ET
6.  DE LVIII ANNOS
7. IN ERA CXIIII O POSf M[I]L[LESIM]A REQVIES
8. CAT IN PACE AMEN

TRADUCCIÓN: “Llevo la señal de la Santa Cruz ¡Huye, demonio! En este sepulcro murió el
 siervo de Dios Fernando difunto, que emigró de este siglo el VIII de los Idus de Octubre en
 la ciudad de Toledo, guerreando contra los paganos en tiempo del Rey Alfonso y... de cincuenta
 y ocho años, en la Era 1114. Descanse en paz. Amén” (7 de octubre de 1076).

La pieza se perdió a finales del siglo XIX, pero fue copiada por Jovellanos un siglo antes, aunque de
forma algo defectuosa. Existe una  transcripción de la misma  en la Real Academia de la Historia,
entre los papeles del Diccionario Geográfico compilado por Martínez Marina, que fue identificada
 por Fortunato de Selgas, el cual lo notificó a Ciriaco Miguel Vigil, quien lo publicó en 1887.
Jovellanos sitúa esta inscripción en la entrada del templo, mientras que Vigil la ubica "en el coro de
 San Pedro de Teberga, en el lado del Evangelio". De todas formas, no podemos saber si incluso había 
sido desplazada de su emplazamiento originario, ni si procede de San Pedro o de algún otro 
templo cercano, como el  de San Miguel, de forma que no nos puede aportar información en cuanto 
a la cronología.
       B) Una segunda inscripción, que llegó a  Vigil de la misma manera que la anterior, reza:

IN V ...A SANCTORUM PETRI ET PAULI SEDIS TERVICENS
DIVE MEMORIE PELAGIO ELDONCIA FECIT PRO
ANIMAS NOSTRAS.

                   

          
TRADUCCIÓN: “En honor de los santos Pedro y Pablo de la sede tebergana; Pelayo, de santa 
memoria, Eldoncia lo hizo, por nuestras almas”

Según Vigil, esta inscripción se encontraba en una cruz procesional custodiada en la sacristía, 
recogiendo el testimonio del corresponsal de Martínez Marina, para el ya citado diccionario. 
Responde a la fórmula dedicatoria de la cruz procesional, por lo que probablemente se extendería
 a lo largo de uno de los ejes de la misma. Vemos cómo sus protagonistas son los fundadores
 de Santa María de Lapedo y San Martín de Teberga , Pelagio Froilaz y Eldoncia Ordoniz,
 también vinculados a la fundación de San Pedro de Teberga como veremos más adelante.
                        
3.- FUENTES DOCUMENTALES

La fuente más importante para conocer la historia temprana de San Pedro de Teberga es el 
desaparecido Libro del Codo, copiado por José Acevedo Villarroel para uso de Gaspar 
Melchor de Jovellanos en 1792. Junto con él, el Liber Testamentorum,  de la catedral de Oviedo
 nos ofrece información esencial para analizar el origen de la Colegiata.

      A)     En el Libro del Codo se recoge una primera alusión a San Pedro de Teberga cuya traducción es: 
     “En la era MCVII [año 1069 ]. Fue conocido en el cabildo de la iglesia tebricense que dicha                       
    iglesia mantiene sociedad y confraternidad con las iglesias y monasterios que se indican más abajo,
   es decir, con el monasterio de San Isidoro de León, con la iglesia de Santa María de Arbas, con el 
   monasterio Lapidense,con el Cornelianense, con el monasterio de Obona, con el monasterio de San
   Andrés de Espinareda y por los allí difuntos se celebran anualmente aniversarios”

    B) En el Liber Testamentorum de la catedral de Oviedo se recogen cuatro donaciones o “testamenta” 
    por las que partes o porciones de la propiedad del monasterio de San Pedro de Teberga son entregadas
    a San Salvador de Oviedo:

                                          

               
1.      En Julio de 1092 la condensa Eldoncia, hija del conde Munio Fernández y de Geloria 
Peláiz concede a San salvador su parte en el monasterio de San Pedro en territorio de Teberga.
(Hay que hacer notar que la donante es nieta de la pareja condal  Pelagio Frolilaz y 
Eldoncia Ordoniz).
2. En Febrero de 1096 la Deo vota (monja) Scemena Pelaiz da a San Salvador de Oviedo
 su “ración” en el monasterio de San Pedro de Teberga.
3.      En Julio de 1096 Maria Peláiz, ancilla Christi (esclava de Cristo), da a San Salvador de 
Oviedo su porción en el monasterio de San Pedro de Teberga, procedente de la herencia 
de sus padres, el conde Pelagio Froilaz y su esposa Eldoncia Ordoniz.
4.      En Febrero de 1097 Mummadonna Gundesalviz da el monasterio de san pedro, San Juan
 y San Benito  a San Salvador a la muerte de su hijo Gundisalvo. (Hay que hacer notar que el
 esposo de Munnadonna, Pelagio Pelaiz, es hijo de Pelagio Froilaz y Eldoncia Ordoniz).

CONCLUSIONES:
De todas las fuentes que hemos repasado obtenemos una aproximación, al día de hoy, del origen
 de la Colegiata tebergana:
 Podemos afirmar, en tanto en cuanto no se realicen nuevas intervenciones arqueológicas, que 
no hay argumentos para afirmar la preexistencia de una fase prerrománica en el edificio
 actualmente conservado, ya que no se ha encontrado registro arqueológico que muestre la 
existencia de fases constructivas anteriores. Queda sin resolver el problema que nos 
plantean los capiteles, que hemos mencionado más arriba, que se conservan en la sacristía 
y que nos sitúan en un horizonte prerrománico.
Los datos epigráficos siendo útiles y orientativos, no pueden ser concluyentes e inequívoco
s a la hora de asignarlos a San Pedro de Teberga, ya que pueden haber sido trasladados de
 otra iglesia y no tienen conexión con estratigrafía arqueológica alguna.
Son las fuentes documentales las que nos ofrecen más información para su tratamiento e
 interpretación. De ellas podemos extraer, como hemos visto que en el año 1069 San Pedro
 de Teberga ya había sido fundada y formaba parte de una red de iglesias y monasterios 
que conciertan o acuerdan el culto celebrado por los difuntos benefactores de los mismos. 
A finales del siglo XI se producen en 1092, 1096  y 1097 cuatro donaciones de 
porciones del monasterio a San salvador de Oviedo por parte, en tres casos, de miembros 
de un mismo linaje nobiliario que procede de los condes Pelagio Froilaz y Eldoncia 
Ordoniz, que curiosamente son asimismo fundadores de los monasterios de Santa María 
de Lapedo, en Belmonte y Santa María de Valdecarzana, y de la iglesia de San Miguel en
 La Plaza.
Si estos datos documentales los cruzamos con otros datos documentales de carácter histórico
 en el contexto espacial  siguiendo a Fernández Conde “nos encontramos con una familia de 
primera fila y muy influyente en la región, que en la primera parte del siglo XI está en fase
de rápida consolidación y afianzamiento económico-social, y que, como otras de similar 
categoría, utiliza las iglesias construidas en sus predios (iglesias propias) para convertirlas
 en fuentes de pingües ingresos, constituyéndolas en monasterios. En realidad, estos
 “cenobios propios”, durante su primera época histórica, de monástico no tuvieron más que el
 nombre.”
Estamos, por tanto, ante una fundación “de propios” por la cual se sustraía al poder del 
obispo sus bienes y la familia fundadora, el linaje más importante en la Asturias 
del siglo XI, administraba y transmitía en herencia.
Pelagio Froilaz  fue uno de los personajes más influyentes de las nobleza de Asturias en la 
primera mitas del siglo XI y su mujer, Aldonza Ordóniz  de ascendencia real (nieta de dos 
reyes), por línea materna (su madre la infanta Cristina era hija del rey de León Bermudo II)
 y por línea paterna (su padre era hijo del rey de león Ramiro III).
Las relaciones de esta familia con la corte leonesa se limita a la protección económica, 
recibiendo algunas donaciones, aunque la debilidad de los reyes leoneses en los primeros  
años del siglo provocará revueltas de la nobleza que se había venido consolidando en 
Asturias, Galicia y Castilla. La enemistad o caída en desgracia de Pelagio Froilaz 
que muestra el “Privilegio de Parmu” con Alfonso V habría que situarla en 
este contexto según Fernadez Conde. Es con Bermudo III cuando se concede 
el Privilegio de Parmu cuando parece que Pelagio Froilaz retoma un importante 
papel en la corte que mantendrán sus hijos. Cuando se realiza la consagración de 
la iglesia de San Juan y San Pelayo de León en el año 1063,de los cuatro nobles 
que con la familia real y las autoridades eclesiásticas presidían la celebración, se 
encontraban tres de los hijos de Pelagio Froilaz: Pedro, Munio y Ordoño.
Nada impide pensar que esta familia iniciase la construcción de un templo destinado a 
panteón similar a los que en la corte de León se construían, teniendo en cuenta que 
Teberga parece que era un territorio en el que las posesiones de la estirpe eran importantes.
 Conocemos su presencia en Parmu y La Foceicha; sabemos de la donación por parte de la 
condesa de la villa de Taxa al Monasterio también fundado por ella de Santa María de 
Villanueva (Valdecarzana). Asimismo constan documentalmente propiedades suyas en 
concejos aledaños tanto de Asturias como de León.
Pelagio muere en el año 1043 y Eldoncia en torno a 1056, lo cual implica que la fundación  
se produjo antes de esta última fecha. 
Las donaciones de finales del siglo XI (entre 1092 y 1097) a San Salvador de Oviedo 
y por ende al Obispo ovetense  hacen también abrir la interpretación pausible de que 
toda o  la mayor parte de la iniciativa constructiva correspondió a la mitra ovetense 
en la figura del obispo Pelayo en los primeros años del siglo XII ya que, posteriormente, 
los conflictos y guerras civiles a la muerte de Alfonso VI (1109) dificultaron 
las actividades constuctivas. En este sentido San Pedro de Teberga a partir de las 
donaciones a San Salvador deja de ser una fundación de propios para convertirse en 
una canonía rural (Colegiata) formada por clérigos que la gobiernan por medio de un 
cabildo y un abad.
La documentación sobre San Pedro no se recupera hasta 1142, donde claramente se 
ha organizado una canonía, y en 1452 aparece la primera mención a un abad: Petrus Martiniz.
La Colegiata pasará  completamente a manos de San Salvador de Oviedo en 1201 cuando el rey 
Alfonso IX de León en compensación de la cesión por parte de la diócesis ovetense a la de 
Orense del monasterio de Celanova por cuya propiedad pleiteaban ambos obispados.

viernes, 2 de junio de 2017

La historia más remota de Teberga


       
        Realmente son muy pocos los indicios respecto al origen de la presencia humana en Teberga.  Hasta la fecha no se conocen restos oseos y los únicos signos de presencia humana que hoy conocemos son exclusivamente restos líticos, de “herramientas de piedra” que nos remontan al paleolítico.
     
                                                        Hendedor de Maravio
        
          Los especialistas no se atreven a situar cronológicamente los hallazgos a la espera de nuevos estudios, aunque al catalogarlos como pertenecientes al paleolítico inferior, medio y superior, podemos estar hablando de una antigüedad de más de 40.000 años para algunos de los materiales hallados.

  También es necesario precisar que en Teberga no se ha realizado ninguna excavación arqueológica sistemática y que estos hallazgos son de carácter casual.

¿De qué hallazgos estamos hablando?

         En primer lugar de herramientas como un hendedor, una raedera y otras piezas que se han localizado de forma diseminada en el puerto de Marabiu
.
                                                           Raedera

En torno a La Sobia se han producido tres zonas de hallazgos que parecen pertenecer a la última fase del paleolítico (desde 30.000 a 10.000 años de antigüedad): Cerca de Collado de Orcechón (en el antiguo camino que lleva a Los Fuexos, en el Requeixu (también en el camino de Sobrevil.la a Sobia) y por último en las inmediaciones de la laguna de Sobia.

El profesor González documentó ya en los años setenta del siglo pasado un conjunto de “industria lítica” en el cordal de Sobia y otro conjunto de piedras talladas de Entragu en Los Enos

Yacimientos:

         Aún sin estudiar en profundidad, ya han aparecido algunos abrigos y cuevas con yacimientos aparentemente del paleolítico superior en los abrigos de Cuacartel en Marabiu y en la hoz de Gradura con dos cuevas, la de la L.labanona y las cuevas de Entecampos.
                                               Valle de Cuacartel en Marabio

En definitiva, sabemos poco al día de hoy, aunque bastante más que hace unos años. El futuro nos deparará (a pesar de la escasísima inversión en investigación, cultura y patrimonio) nuevos hallazgos y conocimiento en un  territorio que ya desde la antigüedad más remota era un lugar de paso esencial entre la meseta y la costa a través de la cordillera.


                    Francisco Javier García Valledor

miércoles, 17 de mayo de 2017

La Guerra contra la invasión francesa en Teberga

  
      La Guerra contra la invasión francesa en Teberga (1809-1812) 


           
En Asturias las protestas ante la presencia en España de tropas francesas se iniciaron el 31 de Marzo de 1808 cuando el Procurador General de Principado Gregorio Jove Valdés encabezó una manifestación, mayoritariamente de estudiantes, por la calles de Oviedo. El 5 de Mayo estalló en Gijón un motín popular siendo apedreada la casa del cónsul francés en la ciudad.

El clima de tensión que venía provocado por la crisis económica y la tensión social del final de siglo XVIII y el inicio del siglo XIX, agudizado ahora por la invasión francesa, no se vive en Teberga como en los centros políticos y económicos de Asturias. Teberga sigue siendo en estos momentos un territorio aislado, no sólo de las corrientes modernizadoras ilustradas, sino de los procesos de crisis que va a provocar la guerra contra los franceses. En Teberga se sufrirán los acontecimientos que devienen de las decisiones que se toman en el ámbito de las instituciones asturianas que tomarán el protagonismo en este momento histórico.

Cuando el 9 de Mayo se comienza a conocer en Oviedo los incidentes del 2 de Mayo en Madrid y la consiguiente represión francesa, el pueblo de la capital asturiana se amotina e impide la publicación de las disposiciones para conservar el orden público que provienen tanto del general francés Murat como del propio gobierno de Madrid.
Cuatro días más tarde la Audiencia como máximo exponente del gobierno del reino en Asturias, junto con el comandante general derogaron las medidas adoptadas bajo la presión popular de, entre otras,  crear un ejército asturiano.
Finalmente el 25 de Mayo de 1808 se produce un nuevo levantamiento que logra imponerse y da lugar a la reunión de varios diputados de La Junta General del Principado y algunos miembros de la nobleza que deciden crear la llamada Junta Suprema que  organiza la defensa del Principado, declararando la guerra a Napoleón y enviando embajadores a Gran Bretaña para buscar su apoyo.

Ese mismo día llegan a Teberga  los acuerdos adoptados por la Junta Suprema.
                               
Las fuentes para el estudio del desarrollo de los acontecimientos políticos y bélicos en el concejo son escasos. Resulta pausible pensar que la ausencia de documentación se deba a la destrucción de archivos municipales (sabemos, por el contrario que no fueron destruidos ni en la revolución  de octubre de 1934, ni durante la Guerra Civil), y en ocasiones parroquiales, que en produjo por parte de las tropas francesas en algunos concejos asturianos. Fermín Canella a finales del siglo XIX señala que "cuando algunas tropas francesas estuvieron en Teverga en 1809 quemaron el archivo municipal y parte del de la colegiata" para señalar a continuación que "el importante archivo del marquesado (se refiere al de Valdecarzana), con muchos y buenos documentos asturianos, fue trasladado a Madrid para el general de Santa Coloma".

Ni en el archivo municipal ni en el archivo histórico de Asturias encontramos documentación para este periodo. Por tanto los únicos datos que se poseen son las referencias a Teberga en el contexto del desarrollo general del enfrentamiento bélico en Asturias.

Asturias no fue un lugar de grandes batallas a lo largo del proceso bélico entre1089 y 1812. La guerra en Asturias se convirtió sobre todo en operaciones realizadas por pequeñas columnas que se pudiesen mover rápidamente y que fuesen fáciles de aprovisionar. Fue una guerra muy influenciada por las propias condiciones naturales donde las montañas y los ríos jugaban un papel determinante. Las tropas francesas nunca pretendieron el control total del territorio asturiano; de hecho sólo ocuparon los lugares que les permitiesen el control de Oviedo y los puertos de Gijón y Avilés junto con la estratégica comunicación con la meseta.

 Tampoco es permanente la presencia de guarniciones francesas en Asturias en todo el periodo entre 1809 y 1812 ya que se producen retiradas en base a reorganizaciones internas de ejército francés en la península o en función del desarrollo general de la guerra. En este sentido la presencia de las tropas francesas en Teberga fue  puntual en diversos momentos del conflicto y sin que se produjesen grandes batallas en su territorio, que acogió enfrentamientos y escaramuzas propiciadas por la actuación de Las Alarmas . Hay que tener en cuenta que tanto Ventana como La Mesa vías utilizadas frecuentemente por las tropas francesas, y el territorio tebergano fue lugar de repliegue y refugio para las tropas asturianas.


La Junta Superior en Junio de 1808 establece la organización militar de Asturias, y además de la estructura del ejército regular, y siendo conscientes que “la principal defensa de una país montuoso y quebrado consiste en la reunión más ordenada del paisanaje, armado de aquellos mismos instrumentos con que se familiariza en las labores del campo…”  aborda también la creación de cinco divisiones que agrupan un ejército irregular basado en las alarmas (toque a rebato de las iglesias).
                           
 Teberga y Páramo de la Focella quedan encuadradas en la división de Ventana junto con concejos como Somiedo, Quiros, Grado, Miranda, Proaza y Santo Adriano entre otros. Al frente de la división de Ventana se nombra a D. Francisco Arias de Velasco, y como comandante de concejo en Teberga a D. Ramón de Miranda Flórez y del coto de Páramo de la Focella a D. Manuel Álvarez Carrozal. ( Todo comandante de Alarma en el concejo o coto ”deberá ser un caballero hacendado en aquel concejo, que por su celo, conocimiento de terrenos, influencia y opinión en los moradores se pueda depositar la más eficaz y segura confianza de esta importante defensa”)

En mayo de 1809 se produce la primera penetración del ejército francés en Asturias que durará menos de un mes. La Junta de Observación y defensa (que se constituyó tras el golpe militar del marqués de La Romana el 2 de Mayo de 1809 en el que disuelve la Junta Suprema) tuvo que abandonar de forma precipitada Oviedo buscando refugio en las montañas llegando finalmente a   Vil.lamayor. “Allí toma las disposiciones que permiten las circunstancias. Procura reunir y armar los dispersos y la alarma de los pueblos libres; proporcionar raciones a las tropas; fomentar el espíritu público y,…,” reorganizar los restos del ejercito derrotado mandando al regimiento de Luarca que se unan, con parte del de Covadonga, ambos en Teberga, a los dispersos de la División de Pajares y su vocal Gregorio  Jove, desde allí y en nombre de ella, marcha a conferenciar con el General de las tropas asturianas Voster.

Las partidas seguirán desarrollando un permanente hostigamiento a las tropas francesas desde los concejos de Teberga, Somiedo y Miranda en torno a Grao, hasta la retirada de los franceses en Junio. En Junio de 1809 el general Bárcenas pasa a Teberga donde espera nuevas instrucciones

En Enero de 2010 “las alarmas reuníanse al toque de campana”  y hasta Junio de 2011 se produce una nueva ocupación francesa, la más larga, que supone la marcha de la Junta Superior de Oviedo, buscando refugio en diferentes lugares de la geografía asturiana en las que no encuentra un lugar seguro de forma permanente. Sabemos que el 10 de Mayo se sitúa en La Plaza, saliendo al siguiente día para Las Morteras (Somiedo) perseguida constantemente por las tropas francesas. En La plaza la Junta “tubo conferencias con los gefes militares Bárcena y Porlier, se mandó al cirujano de Somiedo que siguiese a la división de Barzana interinamente y se habilitó de comisionado efectivo al honorario don Fernando Álvarez Miranda

De esta fase de la guerra tenemos sólo noticias sueltas, pero nos pueden dar una imagen de lo sucedido en el concejo.

El 13 de Marzo es nombrado diputado en la Junta Suprema por Teverga D. Pedro Miranda Flórez lo que evidencia el interés de la Junta superior de completar el número de sus miembros dado que en su constitución habían participado un número limitado de concejos.
Asimismo conocemos que el 4 de Junio pasó D. Gregorio Jove con su compañía a Teberga, y que en Taxa esperará para reincorporarse a la lucha. Sin fecha concreta del año 1810 tenemos conocimiento de que “la división de Ventana riñe con el francés en Torrebarrio”. Y a finales de Julio “una columna francesa pasaba por Montovo en dirección al puerto de la Mesa” (vía en la que conocemos, a través de fuentes arqueológicas, que hubo enfrentamiento bélicos en esta época)


El 16 de Julio tenemos noticia de la “escasez que reina en la división del General Bárcena y en los concejos montañosos de Somiedo, Teberga y Leitariegos
.
Seguramente esta noticia tiene importante relación con la pérdida de de iniciativa bélica de los pueblos  ante el enemigo: En los primeros tiempos de la guerra las poblaciones hostigaban al invasor y había abundancia de hombres válidos y suficientemente armados.

En la medida en que la guerra se iba prolongando el cansancio y la desmoralización iba apareciendo en la población, resistiéndose los pueblos a abastecer a los ejércitos (francés o asturiano), aumentando el número de desertores y creciendo el miedo ante cada alarma que se producía ante el temor al saqueo y la represión indiscriminada por parte de las tropas francesas.

El abastecimiento de las tropas regulares (ejército) e irregulares (partidas) era un elemento de preocupación y actuación de la Junta Suprema que recurrió por una parte a la compra de grano en León y Castilla que entre otros lugares entraba por Ventana y en La Plaza  donde se fabricaba “la galleta” para las tropas y, por otra, al aprovisionamiento en base a la aportación obligada por parte de los concejos que repercutía directamente en la población campesina como podemos ver en el siguiente texto:
 “Por mandato de la junta de Provisiones de Grado, el Juez de la misma, D. Francisco Fernández de Miranda, hace saber con fecha del 5 a los concejos que componen la División de Ventana: "Que antes del 15 del mes actual se han de entregar en los almacenes de esta junta las rentas de los emigrados y conventos suprimidos, en dinero o grano, e igualmente 10 quintales de trigo, 50 raciones de legumbres secas (pues sólo hay judías y arbejos), 25 raciones de hierba, otras tantas de cebada y paja, leña y aceite, correspondientes a 3.600 hombres que se previene estarán en ésta y sus contornos de guarnición.
El prorrateo entre los concejos y cotos, para los efectos del pago, lo había hecho la Junta de Provisiones, y constaba en el oficio

Finalmente en Junio de 1811  los franceses deciden retirarse nuevamente del territorio asturiano pero por poco tiempo ya que vuelven a invadir el territorio asturiano, en este caso sólo desde León, en dos nuevas ocasiones: de noviembre de 1811 a Enero de 1812 y en mayo del mismo año. En ambas ocasiones sabemos que, además de otras vías de penetración, el ejército francés utilizó la del Puerto Ventana y que Teverga fue el escenario de nuevas refriegas y enfrentamientos hasta que en Junio de de 1812 el ejército francés se retiraba definitivamente de Asturias.
La guerra dejaba a Teberga con una pérdida importante de hombres útiles, un territorio dañado por el saqueo y la represión y un empobrecimiento sustancial del campesinado con la aparición de una crisis de subsistencias que se agudizó en 1811 y 1812.


                                                             Francisco Javier García Valledor

DOS NUEVOS BIENES TEBERGANOS EN EL INVENTARIO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ASTURIAS

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