jueves, 17 de mayo de 2018

EL ORIGEN DE LA COLEGIATA DE SAN PEDRO DE TEBERGA.




En la Plaza, donde confluyen los valles de Valdecarzana y de San Pedro se erige la Colegiata de San Pedro que origino en torno suyo un pequeño núcleo de población. Es una construcción muy controvertida y con dificultades de interpretación desde el punto de vista artístico e histórico. 

                             

                             Recreación de la Iglesia de San Pedro en sus orígenes según El arquitecto Fernando Nanclares

La Colegiata de San Pedro de Teberga es una obra absolutamente singular lo que ha dado lugar a interpretaciones diversas y hasta contrapuestas. Distintos historiadores y eruditos han estudiado e intentado interpretar hacia el pasado el monumento histórico-artístico que hoy se nos presenta tras diversas transformaciones y reformas  a lo largo de los siglos de su historia. Pero nadie duda de su extraordinario valor histórico y artístico estando catalogada como Monumento Nacional desde el 4 de junio de 1931, contando  además con la máxima categoría de protección por parte del Principado de Asturias  al estar declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.).

                 

                            
                                       Detalle de la Colegiata en el primer cuarto del siglo XX. Archivo Mas

            Su propio origen está sumido en el debate en torno a una primera construcción de carácter prerrománica, una construcción que representaría la transición del prerrománico al románico inicial, o una obra plenamente románica pero arcaica. 

A todo lo anterior se añade, para hacer más complejo el análisis, la existencia de la vecina iglesia de San Miguel (a la que dediqué otro artículo de este blog  “la iglesia desconocida: San Miguel de la Plaza”)   con la que convivió San Pedro y pudo darse el traslado de piezas e inscripciones de una a otra, lo que dificulta más aún la interpretación de los datos epigráficos de los que disponemos  y de los restos (como capiteles) que se hayan en la sacristía actual  

                  

                                                
                                    Colegiata en el primer cuarto del siglo XX. Archivo Mas
      
En cualquier caso resulta necesario para acercarse al origen de San Pedro ordenar los datos que tenemos de orden arqueológico, epigráfico y documental.

1.- EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA COLEGIATA

Las dos únicas intervenciones arqueológicas en una parte de la Colegiata o de su entorno se enmarcan en sendos trabajos de restauración. El primero dirigido desde 1980 por el arquitecto Fernando Nanclares y el segundo en 2012 por el arquitecto Félix Gordillo.
La primera campaña arqueológica en los años 1990-91 llevada a cabo por A. Martínez Villa y O. Requejo Pagés. La segunda en los años 2012 y 2013 realizada por Iván Muñiz López Alejandro García Álvarez.

Asimismo en el proyecto de restauración de 1980 al renovar el pavimento interior se hallaron las estructuras de cimentación, lo que ha permitido reconstruir (en plano) una parte importante de la planta original del edificio.

La  información que proporciona la primera campaña arqueológica es sobre la franja paralela a la fachada sur en la que aparece una necrópolis de tumbas de lajas de  época medieval junto a la base de la cimentación del templo. En un nivel superior aparecieron nuevas tumbas excavadas directamente en tierra ya cubriendo la cimentación medieval. Por encima, y ya de época de la edad moderna aparecen los restos de un pórtico longitudinal paralelo a la fachada y sobre el mismo aparece un suelo en el que se recuperaron trozos de cornisa y románica y de piedra labrada que está en relación con las obras realizadas en la colegiata en el siglo XVII. En el suelo que lo cubre aparecieron dos monedas, una de época de Felipe IV fechada en 1642 y otra un maravedí de Carlos II fechado hacia 1680.

La segunda intervención arqueológica se centró en la zona anterior al arco de acceso a la torre y fachada de la iglesia y en el claustro y cubierta. En cuanto a lo que nos interesa en este artículo la excavación realizada en este sector de acceso a la torre  ha permitido documentar un espacio funerario medieval con  enterramientos en fosa bajomedievales, cerámica bajomedieval, así como una moneda, concretamente un cornado de Alfonso XI (1312-1350).  Y por al exterior de este espacio, concretamente en su costado meridional, se ha podido documentar, aunque parcialmente, el cementerio de tumbas de lajas de época medieval asociado a la Colegiata de Teberga que ya conocíamos de la excavación de 1991, documentándose ahora un total de 14 nuevas tumbas de lajas, 4 de ellas infantiles. A falta de dataciones absolutas su cronología habría que encuadrarla entre los siglos XI y XV

                             

                      
Al margen de las intervenciones arqueológicas, encontramos fuera de cualquier contexto estratigráfico que nos permitiese obtener su cronología, algunas piezas que se conservan en la sacristía como dos capiteles corintios de tipo altomedieval, probablemente del siglo IX.

2.- FUENTES EPIGRÁFICAS.
En cuanto a la Colegiata, no se conserva ninguna inscripción fundacional, a la inversa que en el caso
de San Miguel.

           A) Sí conocemos el texto de una inscripción funeraria relacionada con San Pedro.
                         
                                   

1. CRVCIS ALME FERO SIGNVM FVGE DEMON
2. IN OC TVMVLO OBIIT FAMVLO D[E]I FRE
3. DENANDO DEFV(N)CTO QVI MIGRATVS DE OC SECVLO VIIID I
4. DVS OC[TO]BR[I]S IN CIVITATE TOLETO MILITE CVM
5. PACANOS IN TEMPORE ADEFONSO REX ET
6.  DE LVIII ANNOS
7. IN ERA CXIIII O POSf M[I]L[LESIM]A REQVIES
8. CAT IN PACE AMEN

TRADUCCIÓN: “Llevo la señal de la Santa Cruz ¡Huye, demonio! En este sepulcro murió el
 siervo de Dios Fernando difunto, que emigró de este siglo el VIII de los Idus de Octubre en
 la ciudad de Toledo, guerreando contra los paganos en tiempo del Rey Alfonso y... de cincuenta
 y ocho años, en la Era 1114. Descanse en paz. Amén” (7 de octubre de 1076).

La pieza se perdió a finales del siglo XIX, pero fue copiada por Jovellanos un siglo antes, aunque de
forma algo defectuosa. Existe una  transcripción de la misma  en la Real Academia de la Historia,
entre los papeles del Diccionario Geográfico compilado por Martínez Marina, que fue identificada
 por Fortunato de Selgas, el cual lo notificó a Ciriaco Miguel Vigil, quien lo publicó en 1887.
Jovellanos sitúa esta inscripción en la entrada del templo, mientras que Vigil la ubica "en el coro de
 San Pedro de Teberga, en el lado del Evangelio". De todas formas, no podemos saber si incluso había 
sido desplazada de su emplazamiento originario, ni si procede de San Pedro o de algún otro 
templo cercano, como el  de San Miguel, de forma que no nos puede aportar información en cuanto 
a la cronología.
       B) Una segunda inscripción, que llegó a  Vigil de la misma manera que la anterior, reza:

IN V ...A SANCTORUM PETRI ET PAULI SEDIS TERVICENS
DIVE MEMORIE PELAGIO ELDONCIA FECIT PRO
ANIMAS NOSTRAS.

                   

          
TRADUCCIÓN: “En honor de los santos Pedro y Pablo de la sede tebergana; Pelayo, de santa 
memoria, Eldoncia lo hizo, por nuestras almas”

Según Vigil, esta inscripción se encontraba en una cruz procesional custodiada en la sacristía, 
recogiendo el testimonio del corresponsal de Martínez Marina, para el ya citado diccionario. 
Responde a la fórmula dedicatoria de la cruz procesional, por lo que probablemente se extendería
 a lo largo de uno de los ejes de la misma. Vemos cómo sus protagonistas son los fundadores
 de Santa María de Lapedo y San Martín de Teberga , Pelagio Froilaz y Eldoncia Ordoniz,
 también vinculados a la fundación de San Pedro de Teberga como veremos más adelante.
                        
3.- FUENTES DOCUMENTALES

La fuente más importante para conocer la historia temprana de San Pedro de Teberga es el 
desaparecido Libro del Codo, copiado por José Acevedo Villarroel para uso de Gaspar 
Melchor de Jovellanos en 1792. Junto con él, el Liber Testamentorum,  de la catedral de Oviedo
 nos ofrece información esencial para analizar el origen de la Colegiata.

      A)     En el Libro del Codo se recoge una primera alusión a San Pedro de Teberga cuya traducción es: 
     “En la era MCVII [año 1069 ]. Fue conocido en el cabildo de la iglesia tebricense que dicha                       
    iglesia mantiene sociedad y confraternidad con las iglesias y monasterios que se indican más abajo,
   es decir, con el monasterio de San Isidoro de León, con la iglesia de Santa María de Arbas, con el 
   monasterio Lapidense,con el Cornelianense, con el monasterio de Obona, con el monasterio de San
   Andrés de Espinareda y por los allí difuntos se celebran anualmente aniversarios”

    B) En el Liber Testamentorum de la catedral de Oviedo se recogen cuatro donaciones o “testamenta” 
    por las que partes o porciones de la propiedad del monasterio de San Pedro de Teberga son entregadas
    a San Salvador de Oviedo:

                                          

               
1.      En Julio de 1092 la condensa Eldoncia, hija del conde Munio Fernández y de Geloria 
Peláiz concede a San salvador su parte en el monasterio de San Pedro en territorio de Teberga.
(Hay que hacer notar que la donante es nieta de la pareja condal  Pelagio Frolilaz y 
Eldoncia Ordoniz).
2. En Febrero de 1096 la Deo vota (monja) Scemena Pelaiz da a San Salvador de Oviedo
 su “ración” en el monasterio de San Pedro de Teberga.
3.      En Julio de 1096 Maria Peláiz, ancilla Christi (esclava de Cristo), da a San Salvador de 
Oviedo su porción en el monasterio de San Pedro de Teberga, procedente de la herencia 
de sus padres, el conde Pelagio Froilaz y su esposa Eldoncia Ordoniz.
4.      En Febrero de 1097 Mummadonna Gundesalviz da el monasterio de san pedro, San Juan
 y San Benito  a San Salvador a la muerte de su hijo Gundisalvo. (Hay que hacer notar que el
 esposo de Munnadonna, Pelagio Pelaiz, es hijo de Pelagio Froilaz y Eldoncia Ordoniz).

CONCLUSIONES:
De todas las fuentes que hemos repasado obtenemos una aproximación, al día de hoy, del origen
 de la Colegiata tebergana:
 Podemos afirmar, en tanto en cuanto no se realicen nuevas intervenciones arqueológicas, que 
no hay argumentos para afirmar la preexistencia de una fase prerrománica en el edificio
 actualmente conservado, ya que no se ha encontrado registro arqueológico que muestre la 
existencia de fases constructivas anteriores. Queda sin resolver el problema que nos 
plantean los capiteles, que hemos mencionado más arriba, que se conservan en la sacristía 
y que nos sitúan en un horizonte prerrománico.
Los datos epigráficos siendo útiles y orientativos, no pueden ser concluyentes e inequívoco
s a la hora de asignarlos a San Pedro de Teberga, ya que pueden haber sido trasladados de
 otra iglesia y no tienen conexión con estratigrafía arqueológica alguna.
Son las fuentes documentales las que nos ofrecen más información para su tratamiento e
 interpretación. De ellas podemos extraer, como hemos visto que en el año 1069 San Pedro
 de Teberga ya había sido fundada y formaba parte de una red de iglesias y monasterios 
que conciertan o acuerdan el culto celebrado por los difuntos benefactores de los mismos. 
A finales del siglo XI se producen en 1092, 1096  y 1097 cuatro donaciones de 
porciones del monasterio a San salvador de Oviedo por parte, en tres casos, de miembros 
de un mismo linaje nobiliario que procede de los condes Pelagio Froilaz y Eldoncia 
Ordoniz, que curiosamente son asimismo fundadores de los monasterios de Santa María 
de Lapedo, en Belmonte y Santa María de Valdecarzana, y de la iglesia de San Miguel en
 La Plaza.
Si estos datos documentales los cruzamos con otros datos documentales de carácter histórico
 en el contexto espacial  siguiendo a Fernández Conde “nos encontramos con una familia de 
primera fila y muy influyente en la región, que en la primera parte del siglo XI está en fase
de rápida consolidación y afianzamiento económico-social, y que, como otras de similar 
categoría, utiliza las iglesias construidas en sus predios (iglesias propias) para convertirlas
 en fuentes de pingües ingresos, constituyéndolas en monasterios. En realidad, estos
 “cenobios propios”, durante su primera época histórica, de monástico no tuvieron más que el
 nombre.”
Estamos, por tanto, ante una fundación “de propios” por la cual se sustraía al poder del 
obispo sus bienes y la familia fundadora, el linaje más importante en la Asturias 
del siglo XI, administraba y transmitía en herencia.
Pelagio Froilaz  fue uno de los personajes más influyentes de las nobleza de Asturias en la 
primera mitas del siglo XI y su mujer, Aldonza Ordóniz  de ascendencia real (nieta de dos 
reyes), por línea materna (su madre la infanta Cristina era hija del rey de León Bermudo II)
 y por línea paterna (su padre era hijo del rey de león Ramiro III).
Las relaciones de esta familia con la corte leonesa se limita a la protección económica, 
recibiendo algunas donaciones, aunque la debilidad de los reyes leoneses en los primeros  
años del siglo provocará revueltas de la nobleza que se había venido consolidando en 
Asturias, Galicia y Castilla. La enemistad o caída en desgracia de Pelagio Froilaz 
que muestra el “Privilegio de Parmu” con Alfonso V habría que situarla en 
este contexto según Fernadez Conde. Es con Bermudo III cuando se concede 
el Privilegio de Parmu cuando parece que Pelagio Froilaz retoma un importante 
papel en la corte que mantendrán sus hijos. Cuando se realiza la consagración de 
la iglesia de San Juan y San Pelayo de León en el año 1063,de los cuatro nobles 
que con la familia real y las autoridades eclesiásticas presidían la celebración, se 
encontraban tres de los hijos de Pelagio Froilaz: Pedro, Munio y Ordoño.
Nada impide pensar que esta familia iniciase la construcción de un templo destinado a 
panteón similar a los que en la corte de León se construían, teniendo en cuenta que 
Teberga parece que era un territorio en el que las posesiones de la estirpe eran importantes.
 Conocemos su presencia en Parmu y La Foceicha; sabemos de la donación por parte de la 
condesa de la villa de Taxa al Monasterio también fundado por ella de Santa María de 
Villanueva (Valdecarzana). Asimismo constan documentalmente propiedades suyas en 
concejos aledaños tanto de Asturias como de León.
Pelagio muere en el año 1043 y Eldoncia en torno a 1056, lo cual implica que la fundación  
se produjo antes de esta última fecha. 
Las donaciones de finales del siglo XI (entre 1092 y 1097) a San Salvador de Oviedo 
y por ende al Obispo ovetense  hacen también abrir la interpretación pausible de que 
toda o  la mayor parte de la iniciativa constructiva correspondió a la mitra ovetense 
en la figura del obispo Pelayo en los primeros años del siglo XII ya que, posteriormente, 
los conflictos y guerras civiles a la muerte de Alfonso VI (1109) dificultaron 
las actividades constuctivas. En este sentido San Pedro de Teberga a partir de las 
donaciones a San Salvador deja de ser una fundación de propios para convertirse en 
una canonía rural (Colegiata) formada por clérigos que la gobiernan por medio de un 
cabildo y un abad.
La documentación sobre San Pedro no se recupera hasta 1142, donde claramente se 
ha organizado una canonía, y en 1452 aparece la primera mención a un abad: Petrus Martiniz.
La Colegiata pasará  completamente a manos de San Salvador de Oviedo en 1201 cuando el rey 
Alfonso IX de León en compensación de la cesión por parte de la diócesis ovetense a la de 
Orense del monasterio de Celanova por cuya propiedad pleiteaban ambos obispados.

sábado, 24 de febrero de 2018

UN MUSEO PARA LA COLEGIATA


Resulta incomprensible que auténticas joyas históricas y artísticas que se encuentran en la Colegiata de San Pedro de Teberga no tengan el tratamiento necesario y adecuado tanto para su conservación como para su exposición.
                                     


Hay piezas de enorme valor que se han “perdido”  y otras que se han ido dejado deteriorarse hasta el punto de deshacerse como, por ejemplo, el espléndido tabernáculo-expositor del siglo XVII que se dejó en el coro a su suerte y del que hoy sólo quedan algunos de sus restos.

                                                
                  

                        
Cuando se realizó la última restauración de la Colegiata se intervino en el claustro, en el que se preveía en el piso superior, sobre la sacristía actual, dos espacios para habilitar un museo adecuado para la conservación y exposición de los bienes que se encuentran en la sacristía, el coro o el propio claustro.

 Sin embargo se constituyó un chiringito en forma de asociación y “okupó” esos espacios, con la aquiescencia del anterior corporación municipal y del anterior alcalde, para guardar una supuesta colección privada que no se expone al público y a la que sólo se puede acceder cuando quien dirige el chiringito acompaña llave en mano al visitante o en algunos días de “puertas abiertas”.

Todo un despropósito: Una colección de objetos privados en un espacio público sin que sean accesibles a las visitas guiadas que se realizan a la Colegiata.

                                 


                                                     Lienzo del Apóstol San Pedro s. XVII

Mientras tanto pinturas, tallas, canecillos, los restos del antiguo coro y el sitial abacial, dos capiteles prerrománicos y  uno románico de enorme valor, orfebrería religiosa, piezas epigráficas, etc. siguen sin ser conservados en las mínimas condiciones exigibles para su conservación y exposición.
                  
          

                                                            Cruz Abacial y píxides

                

                                                                Capitel románico

Estas imágenes son sólo algunos ejemplos de las piezas que deberían conservarse y exponerse en las condiciones adecuadas para su conservación


                                                          Restos retablo barroco

             
                                        

                              Sillería del coro y sitial del abad Ferdinandus



Resulta indignante que elementos tan significativos del patrimonio cultural e histórico de Teberga sean tan poco valorados y tan maltratados. Creo que es necesaria una reflexión y una actuación sobre la puesta en valor de nuestro patrimonio cultural en el marco de la más significativa del mismo.

        
                                                Capitel prerrománico vaciado


                                           Tallla de la Inmaculada Concepción del siglo XVII


Una reflexión sobre la necesidad de un museo que conserve y exponga los elementos patrimoniales vinculados a la Colegiata, aquellos que se extrajeron en las excavaciones arqueológicas en la misma (hoy depositados en el museo arqueológico) y otros bienes arqueológicos del concejo que podrían volver al mismo si se realiza un proyecto museográfico riguroso.

 La ejecución de este proyecto podría además para cerrar un periodo en el que las momias teberganas parecen el elemento más destacable de la Colegiata alejándolas de la exposición pública y acabando con una necrofilia que  nada aporta al Concejo.

Es hora de que los intereses generales del Concejo se pongan por delante de mezquinos intereses particulares y que el Ayuntamiento tebergano junto con la Consejería de Cultura defiendan la puesta en valor de la Colegiata de San Pedro de Teberga. Es hora de que las joyas históricas y artísticas de la Colegiata puedan ser disfrutadas. 

                                         Francisco Javier García Valledor


miércoles, 14 de febrero de 2018

LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE CAMPIEL.LU


 La Iglesia que conocemos actualmente de Campiel.lu es una construcción de los siglos  XVII- XVIII y de estilo Barroco rural. La villa de Campiel.lu aparece ya mencionada en un documento del año 1152 (siglo XII) por lo que es probable la existencia de una construcción medieval anterior. 


Es  de planta rectangular y el  presbiterio está ligeramente retranqueado  siendo de menor altura. Tiene  sacristía adosada en el norte y cabildo diáfano al oeste.
 Es De mampostería (piedra sin labrar), revocada y pintada. Tiene sillares labrados en las esquineras, recercado de alguno de los vanos, la cornisa y los canecillos lisos del presbiterio y en la espadaña de dos ojos y rematada en frontón.



La cubierta es a dos aguas  en el presbiterio y la nave, a un agua en la sacristía,  y a tres en el cabildo, de teja árabe.

 El ámbito del cabildo (pórtico), de suelo empedrado, está definido por el pretil sobre el que apoyan los pies derechos que soportan parte del peso de la cubierta. 


Desde allí, se accede al interior a través de una  puerta adintelada, curiosamente sin arco. 



La nave se cubre con armadura de madera de pares y está separada del presbiterio por un arco  de triunfo de medio punto (1) apoyado sobre pilastras estribadas. (2)

                                                              (1)

                                                              (2)

El presbiterio está cubierto con bóveda de cañón ligeramente apuntada, sobre impostas.



Cuenta con retablos e imaginería de interés en su interior. El retablo mayor presenta un cuerpo único con tres calles y ático, bajo la advocación de San Miguel. Puede fecharse en el tercer cuarto del siglo XVIII. 


Presenta imaginería de carácter popular, pudiendo destacarse la Piedad de la hornacina central que sigue la tradición del siglo XVI. 



En el cuerpo de su única nave, a derecha e izquierda (dedicados a San Antonio (3) y Madre del Amor Hermoso (4) (respectivamente), la iglesia cuenta, además, con dos pequeños retablos de la segunda mitad del siglo XVIII, con una única hornacina de vitrina y movimiento muy saliente. La talla de su decoración en más delicada. 

                                            
                                                                       (3)


                                     
(4)





Vista de la iglesia desde el presbiterio


Francisco Javier García Valledor







sábado, 18 de noviembre de 2017

La pérdida de población del Concejo de Teberga

 La evolución de la población tebergana desde 1900 hasta la actualidad es una muestra del desarrollo del propio concejo, con momentos de aumento poblacional en los primeras décadas del siglo y una disminución prácticamente continuada (salvo la década  de 1930 a 1940) hasta la actualidad como podemos apreciar en la gráfica.


                                                               Evolución de la población de Teberga en el siglo XX

Se inicia en siglo XX en Teberga con 4937 vecinos y vecinas. Las dos primeras décadas del siglo son de aumento poblacional hasta llegar en 1920 a 6503 habitantes que es el máximo histórico que alcanzará la población de Teberga. Este crecimiento viene dado por el mantenimiento de la tendencia que proviene de finales del siglo XIX de una tasa de natalidad alta combinada con un descenso de la  tasa de mortalidad (especialmente la mortalidad infantil), y una novedad: la progresiva implantación de una nueva actividad económica que marcará la economía durante todo el siglo XX como fue la minería. En 20 años la población aumentó un 31%.

La década de los años veinte se produce un descenso que viene dado por el excesivo crecimiento anterior que no es asimilable por los recursos del concejo y porque se comienza a notar en términos demográficos la recesión que provoca el final de la primera guerra mundial en una España que había sido neutral y también los efectos de la que se llamó “gripe española”  que causó gran mortalidad a finales de la década anterior.
En la década de los treinta se produce un ligero crecimiento a pesar de la guerra civil, y es a partir de 1940 cuando comienzan a notarse los efectos de la misma con un descenso del 17% (aproximadamente mil habitantes).

La década de los cincuenta hay una ligerísima recuperación por la actividad minera, aunque ya se percibe con claridad la pérdida de población por la emigración que se compensa por la expansión de la actividad minera.

La emigración junto con la reducción de la natalidad serán a partir de los años sesenta los factores explicativos del desplome poblacional que sufre en concejo hasta final de siglo con una pérdida de más de la mitad de sus habitantes, casi un 60%. Los años sesenta son momentos de desarrollo industrial en Asturias que demanda mano de obra y, a la vez de crisis del sector agroganadero lo que supuso el traslado a ciudades como Oviedo o Gijón de una gran parte de las generaciones jóvenes de Teberga. A la vez los cambios en los modos de vida implican una reducción del número de hijos en cada familia, con una bajada significativa de la tasa de natalidad y de fecundidad.

Este desplome demográfico, en cifras, supone pasar de 5164 habitantes en 1960 a 2264 en el año 2000. La población tebergana irá poco a poco caracterizándose por la pérdida de población joven (tanto por la reducción de las tasas de natalidad y fecundidad como por la emigración), el consiguiente envejecimiento de la población y una mortalidad que supera año a año la natalidad. La llegada de población de fuera del concejo es escasa y no compensa en ningún caso ninguno de estos factores.

El siglo XXI se desarrolla con las mismas características anteriores incluso agudizadas, de tal manera que en lo que llevamos de siglo (el último dato del que dispongo es el de 2016), en sólo 16 años se pierde casi una cuarta parte de la població
                                                        Evolución de la población de Teberga en el siglo XXI          

Salvo el ligerísimo repunte del año 2008, observamos en la gráfica la pérdida constante desde el inicio del siglo hasta la actualidad. De 2230 vecinos y vecinas en el año 2001 hasta los 1721 del 2016.

Todo indica que la tendencia en los próximos años va a continuar en la misma línea de pérdida progresiva de la población ya que no es previsible ni probable que el concejo atraiga población de otros lugares y la escasa natalidad y el envejecimiento de la población continuará agravándose. El despoblamiento de núcleos hoy habitados será una realidad en los próximos años.

No es algo diferente a lo que ocurre en otros concejos asturianos. El despoblamiento del mundo rural es una realidad que viene dada por la falta de pulso económico en estos concejos donde la actividad ganadera como actividad principal se va reduciendo a la vez que el sector turístico tiene un techo de crecimiento limitado. La proximidad de ciudades cercanas (Uviéu sobre todo) hace que incluso personas que trabajan diariamente en el concejo vivan fuera y que el comercio local vaya desapareciendo.

Por último hay que tener en cuenta que los datos utilizados son los datos del censo, y que hay un número de personas que si bien están censadas en Teberga por motivos como la caza, la ganadería u otros, no viven en el concejo cotidianamente, por lo que la cifra de habitantes reales del concejo es significativamente menor.
                                        

                           Francisco Javier García Valledor

jueves, 12 de octubre de 2017

LOS TEITOS DE TEBERGA




Los teitos son construcciones con cubierta vegetal, en el caso de Teberga dicha cubierta lo es de escoba o piorno, característica que comparte,  en exclusiva, con el vecino concejo de Somiedo. En otros lugares de Asturias, sobre todo en el suroccidente se utilizan las cubiertas vegetales de paja. También se dan cubiertas vegetales de madera, de las que hay algunos, muy pocos, ejemplos en nuestro concejo.





Los teitos teberganos se sitúan al oeste del concejo próximas al Camín de la Mesa en la zona más cercana a Somiedo. No parece que en tiempos pasados hayan ocupado mayor superficie, dado que salvo en Somiedo, en el todos los concejos que la rodean tenemos documentos escritos  que nos hablan de construcciones con cubiertas vegetales de paja (Belmonte, Proaza, Babia).

Los cambios económicos acelerados convierten estas construcciones en algo poco útil e incluso inadecuado para las explotaciones agropecuarias actuales. El abandono o la sustitución por techumbre de teja resulta  inexorable ante la rápida transformación económica, social y demográfica que ha vivido el campo asturiano.
Lo que queda hoy es una parte mínima, y posiblemente poco representativa de las construcciones que existían. El mantenimiento de los teitos en su lugar de origen y con su función original se presenta más bien imposible a corto plazo salvo que las administraciones públicas o alguna iniciativa privada impulsen la conservación en alguna de las brañas de un “ecomuseo” que visibilizase las formas de vida ancestrales.

  
       

El origen de las construcciones de techo vegetal se remonta a los primeros pobladores en el paleolítico, continuando en los asentamientos castreños. La documentación histórica nos muestra en la edad media una gran diversidad de construcciones de cubierta vegetal, desde casas, a hórreos. En la edad moderna los edificios de cubierta vegetal comienzan un lento retroceso que las dejará, en el transcurso de los siglos, circunscritas a tierras de montaña.
                       

Los teitos de escoba de Somiedo y Teberga tienen una importancia que no se conoce en ningún otro lugar de la cordillera cantábrica. La escoba o piorno es un arbusto que como cubierta se adapta muy bien a las necesidades (facilidad y baratura para su construcción) y a las condiciones climáticas.
Los teitos están asociados a un modo de vida vinculado a las brañas, de las que hablamos en otro artículo de este blog.

   
               

El último censo que conocemos de los teitos teberganos está realizado entre 1985 y 1987 y en él, como veremos, se contabilizan aún 29 teitos de los cuales 17 eran de planta rectangular, 6 de planta cuadrada y 5 de planta circular, más otro prácticamente arruinado. Todos ellos se concentran en 7 brañas: El Val.le, La Veiciel.la , Tuiza, El Tronco, El Rebel.lon, L.lamaraxil y Fonfria, aunque hay noticias orales que sitúan teitos en la braña de Las Navariegas.

Al día de hoy, tras recorrer las siete brañas sólo quedan en pie 16 teitos, y alguno en grave riesgo de pérdida.

Braña El Val.le:
En setiembre de 1985 se produjo un incendio en la braña y el monte colindante que arrasó 8 cabanas, de las que cinco tenían teito de escoba. En la actualidad hay dos teitos.

Braña La Veiciel.la:
Sólo quedaban dos teitos que  ya están en ruinas. Pero uno de ellos tenía una particularidad que no se ha encontrado en ningún otro teito: La techumbre apoya en un pie vertical, el sofitu.

                 

Braña  de Tuiza: 
Mantiene dos cabanes de teitu, una de planta cuadrada y otra rectangular
Braña El Tronco:
En estas pequeña braña hay una cabana rectangular de teito.

Braña El Rebel.lon:
En la parada de la Torre sólo se conservan dos cabanas de teito, una de planta rectangular y otra circular.

     
   

La parada de Vil.lanueva cuenta con dos teitos rectangulares.


Braña de L.lamaraxil:
Había tres cabanas cuadradas de teito, y en la actualidad sólo una. 


         
   Argoyu en L.lamaraxil . El argoyu drena el agua e impide que el ganado destroce la cubierta rascándose en ella

En esta braña también se encontraban los únicos ejemplos de cubierta vegetal de madera del concejo: se trata de dos cabanas con cubierta de cal.lezas (tablas).

       
                     

Braña de Fonfría:
Es el asentamiento con cubiertas vegetales situado más al sur del concejo. Se mantienen 6 cabanas con teito de escoba de planta rectangular. Dos de ellas tienen próximo una cabana también rectangular cubiera con teja y L.labanas o gril.landas (piedras planas), para cocina y dormitorio del brañeiru.


                                               Teitando en la braña de Tuiza. Noviembre 2006


El vértice del teito está rematado con un “arna” (tronco hueco).




Gavitos del teitu


Pesebre



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